La casa de quincha

Me encantan las casas de quincha.  Las encuentro frescas y super agradables.  También encuentro que están en vías de extinción.  Son pocos los que arman la suya hoy día, amparados bajo lo moderno pero desestimando lo tradicional.  Cuando trabajamos Proyecto Folclore fue extremadamente dificil encontrar una construcción "de verdad, verdad";  la mayoría de las construcciones eran de tipo demostrativas y no para vivir en ellas.

Las casas de quincha tradicionales de la región de Azuero y las principales cabeceras de provincias tienen techos elaborados con un emparrillado de caña blanca, al que se le colocan cinc, pencas o tejas curvas.  Las paredes están hechas de lo que se define como quincha, una masa de barro y paja que recubre rejillas de varitas denominadas latas.  Estas varitas usualmente son de bejucos, como "mariquita", pita o majagua.

Más allá del hogar, la casa de quincha representa celebración.  La comunidad se involucra en su construcción a través de la junta de embarre.

¿Se anima a inventarse una junta de embarre?  A continuación, los pasos tradicionales a seguir:

Antes del embarre:

El día anterior:

El día del embarre:

Post embarre:

Las paredes exteriores e interiores se repellan con arcilla mezclada con excremento de caballo, tras hacer unos pequeños agujeros en ellas. Esto se hace uno días después del embarre, pero cuando la quincha aún está húmeda.  Cuando la mezcla está seca, se pintan las paredes, usando cal o pinturas comerciales.   En algunos lugares, se esparcía ceniza para darle color blanco a las paredes.

En la ilustración, imagen de una junta de embarre en El Muñoz, a media hora de Las Tablas.  Fotos, textos y diseño:  Alexander Arosemena, Proyecto Folclore (2011)

Edición Impresa