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11 oct Panamá amanece reída, feliz y con la mente puesta en Rusia 2018

Primera vez que se clasifica a un Mundial.

Mande su mensaje de buena vibra.

El Rommel Fernández fue escenario del evento. El Rommel Fernández fue escenario del evento.
El Rommel Fernández fue escenario del evento. AFP

Por suerte no tengo que llevar a Hernán Bolillo Gómez al aeropuerto, me toca felicitarlo por su quinto Mundial y por haber ayudado a Panamá a clasificarse por primera vez en su historia futbolística, a codearse con las mejores 32 selecciones del planeta.

Guardaremos este momento, así como lo hicimos con Irving Saladino, que nos dio la primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, y los pondremos a la par de Roberto Durán, Mariano Rivera y Laffit Pincay Jr., como los mejores acontecimientos que han ocurrido en Panamá.

No faltará quien critique la victoria de 2-1 sobre Costa Rica, por la actuación del árbitro guatemalteco Walter López, quien nos dio una ayuda para conseguir  el empate. Goles son goles, y los errores de los jugadores y de los árbitros forman parte del juego.

Panamá se une a Costa Rica y México como los tres grandes del área que van directo a Rusia 2018. Su clasificación es un respiro para el fútbol panameño, cuestionado por no tener ligas cimentadas, además, llega en un momento en que la selección necesitaba con urgencia una victoria, y qué victoria. Los planetas se conjugaron y ocurrió lo que parecía imposible.

Perdió Estados Unidos contra Trinidad y Tobago, y Honduras le ganó a México. Panamá remontó y ganó 2 a 1, bien por nosotros para festejar. 

El Rommel Fernández, sede del evento histórico, estuvo repleto. Es el momento para mandarle todas las buenas vibras a un equipo que hace unos días estuvo envuelto en polémica.

Los atletas panameños son de hierro, pero tienen piel sensible. Lo sé, lo he vivido, lo he sufrido. A veces los entiendo, y más cuando en su mano derecha posan con una chicha, con una empanada, porque no hay para más. 

A algunos los he visto crecer y llorar, porque las flores y los elogios no llegan siempre. Es un panorama injusto para esos hombres y mujeres que crecen silvestres en Panamá y que algunos de ellos nos hacen gritar de alegría, otros de decepción.

Lo sostengo, nuestros atletas son de hierro, pero con piel sensible. Lo ocurrido con el capitán de la selección de fútbol de Panamá, Felipe Baloy, fue solo un botón. No soportan críticas, es un aspecto que nuestra dirigencia deportiva debe trabajar, ni tampoco presiones, estallan como bombas de tiempo.

En fin, el deporte siempre da revanchas y una de ellas la aprovechó Baloy, quien de una vorágíne supo sacar su casta de líder y en el momento propicio pidió disculpas. No estuvo en la cancha, pero se que como líder sabe que no era su momento, ya vendrá su revancha.

Hemos conversado con el capitán y nos parece un hombre de rectos comentarios e intachable, como él se describe en su cuenta de Instagram, al referirse a lo acontecido en Estados Unidos, donde dio unas respuestas no de la mejor manera.

Baloy añadió que “gracias a Dios he sabido aprender de mis errores. Mi mayor anhelo ha sido dejar a Panamá en lo alto a nivel deportivo”. Grande, aprendan jóvenes del capitán de la Sele, que dice que "ser profesional y responsable son virtudes que van de la mano del éxito y quiero que los niños y jóvenes entiendan que la mejor manera es siendo correcto en lo que se hace”.

Lo expresado en su cuenta fue una muestra de humildad, de esas que todos mis amigos deportistas deben imitar. Todos somos seres humanos, merecemos respeto, porque en una cancha hacemos trabajos diferentes, es decir, que cada uno le pone un ingrediente diferente que le da sazón al juego.

Ahora a pensar en Rusia.

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