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28 nov Un vistazo a Lima

Lima, capital de Perú, es un crisol de culturas y razas, donde el visitante verá sus sentidos colmados por la historia que habita en sus calles.

LA PRENSA/Marianella Mejía LA PRENSA/Marianella Mejía
LA PRENSA/Marianella Mejía

Cuando se visita Perú, muchos consideran que su capital, Lima, es tan solo una parada necesaria de camino a Machu Picchu, el centro turístico de Cusco.

Sin embargo, aquellos que no toman el tiempo de al menos pasar un par de días en Lima, se pierden de una de las ciudades más históricas y singulares de América del Sur.

En Lima existe una gran variedad de atracciones para cualquier viajero, entre las que están conducir al borde de la ciudad paralelamente a la costa, donde se puede observar a los surfistas alineados en espera de su próxima ola -este deporte se practica en Perú durante todo el año y el país ya es campeón en esta disciplina- o hasta armarse de valentía y lanzarse en parapente.

La ciudad tiene docenas de parques urbanos que son guardianes de la costa. Uno de estos es el Parque del Amor, fundado el 14 de febrero de 1993, desde el cual se pueden observar impresionantes vistas del Océano Pacífico. Este parque toma su nombre de una estatua colocada en su centro, que consiste en una pareja abrazándose. La estatua se llama El beso y fue hecha por el famoso artista plástico Víctor Delfín.

Además pueden encontrar en la secuencia de parques el Kennedy, el Parque de Las Tradiciones, el Raimondi o uno de los más activos, el Skate Park.

Ruinas precolombinas se dispersan por toda la ciudad, entre éstas el antiguo templo Huaca Pucllana y algunas casas que datan de la época de la colonización española.

La herencia católica de la ciudad es evidente, sobre todo cuando los extremos de la ciudad están vigilados por dos grandes cruces iluminadas. Originalmente una de estas fue construida por orden del conquistador Francisco Pizarro, cuyos restos mortales reposan en la Catedral de Lima.

La segunda fue construida siglos después, en honor al papa Juan Pablo II, quien visitó dos veces la capital peruana.

Por sí sola, la ciudad es un crisol de culturas. Los frecuentes terremotos y las turbulencias políticas del país han transformado la ciudad en varias ocasiones. Por ejemplo, luego de declarar la independencia de España, en 1879, muchas de las familias influyentes de Perú enviaron a sus hijos a educarse en Francia, lo que modificó directamente la arquitectura de la ciudad, que hasta entonces había sido influenciada únicamente por la española

Perú es también hogar de muchísimos restaurantes de prestigio internacional. La herencia cultural oriental tiene un gran impacto en el arte culinario del país. Es quizás por esto que muchos viajeros frecuentes catalogan la cocina japonesa en Perú como la mejor del mundo, fuera de Tokio.

Sin perjuicio del estilo, los mariscos son el elemento dominante en la cocina peruana, ya que la pesca representa uno de los sectores económicos más grandes del Perú.

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