televisión

Una democracia asediada

La democracia pierde terreno por la corrupción, algo que ocurre tanto en la realidad como en el plano de la ficción.

Los guiones en la era Trump

Temas:

Hay dos tipos de mandatarios para la televisión estadounidense: los que inspiran fe por sus buenas acciones y parecen falsos, y los malvados que son demasiado reales si se les compara con algunos presidentes en funciones. Hay dos tipos de mandatarios para la televisión estadounidense: los que inspiran fe por sus buenas acciones y parecen falsos, y los malvados que son demasiado reales si se les compara con algunos presidentes en funciones.
Hay dos tipos de mandatarios para la televisión estadounidense: los que inspiran fe por sus buenas acciones y parecen falsos, y los malvados que son demasiado reales si se les compara con algunos presidentes en funciones.

Cada programa de televisión producido por financiación estadounidense, con su estilo particular, plantea que los políticos, o por lo menos varios de ellos, cuando están en ejercicio de sus funciones legalizan y promueven la corrupción como parte de sostener y mantener al sistema político y económico.

Esto podría parecer injusto, exagerado o falso, pero entonces se recuerda que un estudio de Transparencia Internacional de 2016 determinó que la percepción de la sociedad es que ningún país es 100% inmune a la corrupción. Ya eso pone a temblar a cualquiera, incluso a los más optimistas.

Ni siquiera a los países que mejor les fue en esa investigación lograron una calificación perfecta, ni siquiera cerca de alcanzarla.

“Dinamarca y Nueva Zelanda muestran los mejores resultados, con puntuaciones de 90 (de un total de 100), seguidos de cerca por Finlandia (89) y Suecia (88)”, anota el estudio.

“El 69% de los 176 países incluidos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2016 obtuvo una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de ínfimos niveles de corrupción), y esto dejó en evidencia el carácter masivo y generalizado de la corrupción en el sector público mundial”, resalta el análisis elaborado por Transparencia Internacional.

“En demasiados países las personas se ven privadas de sus necesidades más básicas y se acuestan con hambre cada noche debido a la corrupción, mientras los poderosos y corruptos gozan impunemente de una vida de lujos. No hay tiempo que perder. Es necesario combatir la corrupción con urgencia para que mejore la vida de las personas en todo el mundo”, expresó en aquel entonces José Ugaz, presidente de Transparencia Internacional.

Parece que un segmento de la televisión en la unión americana ha tomado nota de este asunto y ha dado su contribución en combatir la corrupción desde la ficción más valiente y descarada.

SITUACIÓN

Se desestabiliza la democracia y la sensación de que no hay salida es inmensa.

En Scandal, Madam Secretary o Designated Survivor hay en todo momento crisis dentro de la clase política y está a punto de que todo  el sistema  se vaya al caño, pero se alcanza una frágil estabilidad.

Eso da respiro y tranquilidad al hombre y a la mujer de la calle, aunque si se leen las noticias se podrá llegar a la conclusión de que la realidad no es tan color de rosa.

En otras, el optimismo casi no existe, como pasa en cada capítulo de la más crítica de todas las series, House of Cards, cuya trama es desoladora porque hasta ahora no hay medidas o propuestas  que puedan  frenar el daño.

No se trata de falta de voluntades de encontrar soluciones o la ausencia de tener ideas para cambiar el rumbo de la bancarrota moral y ética en la que están los políticos en el planeta.

Lo que evidencia House of Cards  es que quien intenta  proponer un modelo de intervención contra la corrupción  termina debajo de un tren de metro  en movimiento, enterrado a varios metros bajo tierra en un descampado o cae accidentalmente por las escaleras de la propia Casa Blanca.

¿DÓNDE ESTÁ LA VERDAD?

En esta era de la peligrosa y creciente posverdad, estos programas de televisión también desarrollan cómo está el tema de la verdad política en los tiempos de las populares redes sociales y de una cada vez más influyente internet como sustituta de los medios de comunicación tradicionales.

Siempre han existido las opiniones diversas y la subjetividad. Siempre han existido medios de comunicación social de masas irresponsables que crean falsedades que parecen ciertas, y otros medios que se esfuerzan por mostrar hechos y evidencias en vez de embustes y engaños.

Ahora, como si ya no fuera un desastre la dichosa posverdad, cualquiera desde su cuenta personal de Twitter o Facebook, o aún peor, usando una falsa, pueden hacer el mismo daño o uno mucho mayor.

O sea,  la veracidad  y la razón  están cada vez más cercadas, y la propaganda,  el miedo y la manipulación  vencen a la hora de medir quién es más creíble ante la sociedad moderna, en particular  entre  aquel sector de los receptores que está menos formado para discernir con claridad sobre lo que le rodea.

PRESIDENTES

Francis Underwood, el presidente ficticio de House of Cards, interpretado con maestría por Kevin Spacey, no desea satisfacer sus necesidades materiales ni mucho menos las espirituales; lo que quiere es ser dueño de todo, y por siempre, lo que le provoca a su alma carcomida una inmensa felicidad.

Para ello, Underwood y su igual temible esposa Claire (una genial Robin Wright) asesinan, engañan, manipulan y corrompen lo que sea necesario para justificar y alcanzar sus metas dignas de Maquiavelo.

Mientras que hay tanto cinismo suelto en el planeta, que se puede ver como demasiado inocente, y por tanto irreal, el comportamiento del mandatario Tom Kirkman, que encarna Kiefer  Sutherland en  Designated Survivor, un tipo buena gente que era impensable que alcanzara el máximo puesto dentro del gobierno de Estados Unidos, trata de hacer su trabajo desde una óptica de justicia e igualdad.

O decir en un tono despectivo, y casi como una acusación, que es demasiado romántico y melodramático el accionar del comandante en jefe Fitzgerald Grant, que tiene a su cargo un correcto actor como lo es Tony Goldwyn en Scandal.

Elizabeth McCord, la secretaria de Estado estadounidense a cargo de Tea Leoni en Madam Secretary, también parece absurda porque es una señora que hace lo posible para tener un buen desempeño tanto en su empleo como en su hogar, tratando siempre de ser responsable y honesta.

Durante la administración del entonces presidente estadounidense Barack Obama, cualquiera podía decir que era una ofensa mayúscula el comportamiento que ofrecía la torpe, aunque simpática, senadora y vicepresidenta Selina Meyer (una brillante Julia Louis-Dreyfus) en la comedia Veep. Con los acontecimientos presentes parece que el comportamiento de Meyer es ahora más cónsono con la realidad.

Se podría pensar que la televisión estadounidense, representada por las series aquí incluidas, desea promover todo lo contrario a los valores y los principios, pero más bien quiere evidenciar en sus argumentos que se debe hacer un cambio para que la ética ocupe el sitio privilegiado que ahora ostenta la corrupción.

Los guiones en la era Trump

Escribir programas de televisión basados en Washington siempre ha sido un desafío. Los guionistas  han tenido el reto de mantenerse actuales, pero creativos, sin cruzar la línea de la inverosimilitud. Pero desde que Donald Trump se convirtió en presidente de Estados Unidos, el drama de la vida real constantemente amenaza con superar hasta las mejores ideas de un escritor. Los guionistas de Homeland ya están planificando la próxima temporada, “y todos los días el panorama cambia”, dice Alex Gansa, uno de sus creadores.

 Melissa James Gibson, una de las productoras de House of Cards, manifiesta: “nos  encontramos con una nueva especie de osadía en la vida real. Genera un impulso enfermizo: ‘¿Qué va a hacer hoy Trump?”.

“Estoy muy celoso”, bromeó David Mandel, uno de los hacedores  de Veep. “Trabajamos muy duro en nuestros guiones. Ellos parecen ser mejores en este trabajo”. Tratar de anticipar las relaciones extranjeras para alimentar la narrativa se ha vuelto difícil en la era de Trump, dice la creadora de Madam Secretary, Barbara Hall. “En el pasado, tomábamos eventos de actualidad y tratábamos de proyectarlos hacia el futuro”, explicó. “Ahora tenemos que decidir  que la serie es nuestro mundo. Entonces creamos nuestras propias reglas”.

En Veep, el mes pasado, la  expresidenta Selina Meyer viajó a Catar. Ahí, al hablar en una conferencia árabe sobre derechos humanos,  trató de disimular la opresión a las mujeres que planeaba condenar. El mismo día en que se transmitió ese episodio, Trump viajó a Arabia Saudita, donde elogió los progresos de ese país en relación con el empoderamiento de las mujeres en un sitio donde estas no pueden manejar o salir de casa sin que las escolte un hombre.


Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Las secuelas de los apagones
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

EL SERVICIO PÚBLICO DE ELECTRICIDAD Las secuelas de los apagones en Panamá

POSIBLES PERJUICIOS AL PATRIMONIO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ Contraloría: van $18 millones en lesiones

Terrenos alquilados.
LA PRENSA/Daniel González

CONTROVERSIA Varela defiende decisión de dar día libre tras clasificación de Panamá

Varela restó importancia a la demanda, pero sentenció que ‘si lo tengo que hacer de nuevo, lo volvería a hacer de nuevo’.
Especial para La Prensa/Flor Bocharel

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código