El precio de estar sentado

Se ha comprobado que el sedentarismo es un factor vinculado al desarrollo de cáncer, derrame cerebral, infarto, sobrepeso, obesidad, entre otros.

Marta es secretaria de una firma de abogados, y su trabajo la obliga a permanecer sentada las ocho horas de su jornada.

Contestar el teléfono, redactar documentos y revisar el correo electrónico son sus funciones. Las llamadas no dejan de entrar, por lo que solo se levanta de su puesto para almorzar, tomar agua e ir al baño. La mayor parte del tiempo está amarrada a su silla, literalmente.

Cuando cae la noche va a la universidad, donde permanece sentada unas tres horas. En total, invierte aproximadamente cuatro horas al día para trasladarse de un lado a otro y procura dormir ocho. Su estilo de vida no incluye hacer algún deporte. Las 24 horas diarias no le rinden, enfatiza.

Así como ella, todos aquellos que hagan menos de 60 minutos de actividad física a la semana son sedentarios para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿QUÉ SUCEDE EN UN ORGANISMO SEDENTARIO?

La manera en que el ocio impacta la salud ha sido medida científicamente. Entre más tiempo pase una persona sin actividad física, existe una mayor probabilidad de que fallezca, riesgo que se eleva en caso de que se permanezca sentado más de cuatro horas cada día, indica un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Sidney, Australia.

En el análisis, los que padecían sobrepeso, obesidad, diabetes o enfermedad cardiovascular fueron los participantes que más tiempo estuvieron “atados” a su silla, por lo tanto, eran los que corrían mayor riesgo de morir.

Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur, Estados Unidos, señala que la posibilidad de padecer cáncer o sufrir infarto puede aumentar hasta 64% si la persona se mantiene sentada por seis horas o más.

Y es que el sedentarismo conlleva a padecer una serie de patologías “hipocinéticas” –“hipo”: “falta”; “cinéticas”: “movimiento”– que engloban el derrame cerebral, hipertensión, diabetes, etc., dice el doctor Gerinaldo Martínez, especialista en medicina deportiva.

El metabolismo celular de quienes hacen menos de 60 minutos de actividad física a la semana se modifica, producto de la alteración de reacciones bioquímicas que se llevan a cabo al interior de la célula, aumentando la cantidad de “desechos o radicales libres”, dice el doctor Anselmo Mc Donald, investigador del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges).

“Al ser sedentario, menos oxígeno y elementos protectores [antioxidantes, por ejemplo] llegarán a nuestros órganos y tejidos; al suceder esto, se da el aumento de sustancias nocivas que afectan a la célula y a los órganos, desarrollándose así la enfermedad [según sea el caso]”.

Bruno Hammerschlag, especialista en medicina interna, agrega que sentarse prolongadamente aumenta los niveles de triglicéridos y disminuye los niveles de HDL (colesterol bueno), “que nos protege contra infartos cardíacos y cerebrales”. Además, el metabolismo de los carbohidratos se afecta, disminuyendo la sensibilidad de las células a los efectos de la insulina, lo cual influye en aumentar el peso y el riesgo de desarrollar diabetes.

UN ASUNTO GLOBAL

El sedentarismo es una amenaza mundial que también incide en la economía.

Se estima que en 2009, el costo invertido en cuidados de la salud por la inactividad física alcanzó $7 mil millones en Canadá, arrojó el estudio “Don´t sit still! Annual health care cost of physical inactivity in Canadian adults”, que publicó la semana pasada Applied Physiology, Nutrition and Metabolism.

En Panamá no se ha medido cuánto le cuesta al Estado, pero hay investigaciones que constatan que el sedentarismo está presente en la vida del istmeño.

En 2007, el Icges realizó la Encuesta Nacional de Salud y Calidad de Vida en una muestra de 25 mil 748 personas, y encontró que el 65.2% no practicaba ejercicio o deporte al menos por 30 minutos, más de tres veces por semana.

Sin embargo, el año pasado la presencia del sedentarismo bajó a 7.4%, según el estudio “Prevalencia de factores de riesgo asociados a enfermedad cardiovascular” (2010 - 2011), también del Icges, que tomó una muestra de 3 mil 590 personas. Solo 267 de los entrevistados dijeron que realizaban menos de 60 minutos de actividad física semanalmente.

Según Mc Donald, quien lideró esta última investigación, la actividad física es difícil de evaluar, ya que “no existe una estandarización del concepto para los individuos, de forma tal que el encuestado pueda comprender por actividad física lo que el encuestador le está preguntando”.

¡LEVÁNTESE DE LA SILLA!

La OMS recomienda invertir más de 160 minutos a la semana en actividad moderada o intensa.

Sin embargo, esto no es suficiente. Según Hammerschlag, la evidencia es apabullante respecto a la necesidad de reorientar las campañas de salud pública no solo a aumentar la actividad física, sino a reducir el tiempo en que se permanece sentado.

“Pequeñas interrupciones, por ejemplo, levantarse y caminar con energía brevemente cada hora disminuirán el riesgo que impone el sedentarismo”.

Se puede cerrar el capítulo del sedentarismo y comenzar una nueva vida. Es cuestión de voluntad.

SEDENTARISMO, EN CIFRAS DE LA OMS

21%-25%

De los casos de cánceres de colon y mama en el mundo están vinculados al sedentarismo.

27%

Aproximadamente de los pacientes diabéticos le deben su condición a la poca actividad física.

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