El riesgo de automedicarse

El paciente debe ir al médico para descartar problemas orgánicos. La automedicación y el abuso de medicamentos analgésicos pueden cronificar el dolor.

El dolor –entendido como una experiencia sensorial y emocional desagradable ante un daño real o potencial, o asociado a ese daño– requiere un tratamiento individualizado e integral donde se evalúen los factores de riesgo de cada paciente: edad, estado nutricional, alteraciones de coagulación, etc.

El dolor agudo normalmente se debe a una causa inmediata, pero en el crónico no se identifica enseguida su origen, y muchas veces se necesita una batería de exámenes para ir descartando posibilidades.

El paciente, desesperado por obtener un diagnóstico, a veces va de un médico a otro, perdiendo tiempo y dinero cuando le mandan a hacerse más exámenes. Por eso es importante que reciba una atención integral con especialistas de varias ramas: el médico tratante (ortopeda, cirujano, etc.) y otros, como psicólogo, fisioterapeuta, etc., que le pueden ayudar a salir adelante más rápido, recalca el Dr. Raúl Jaén, anestesiólogo y especialista en medicina del dolor y cuidados paliativos.

Por otro lado, es frecuente que el dolor se trate como un síntoma, pero no se maneja el problema subyacente ni los aspectos emocionales del paciente. En el caso de pacientes con cefaleas frecuentes, si no se manejan los factores subyacentes, el dolor se puede volver crónico.

“Debe buscar ayuda profesional, porque mientras más tiempo pasa, se producen modificaciones permanentes e irreversibles en el sistema nervioso central y el paciente se sensibiliza”, expresa la Dra. Eka Pérez- Franco, especialista en algeología orofacial y disfunción mandibular, y presidenta de la Asociación Istmeña para el Estudio del Dolor (Aiped), capítulo panameño de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP).

“Los aspectos psicológicos están íntimamente ligados al dolor. El dolor crónico está ligado a depresión, y el dolor agudo a ansiedad. La persona con dolor crónico se deprime porque se siente limitada, incapaz de realizar sus actividades o incluso de laborar”, describe la Dra. Juythel Chen, anestesióloga del hospital Santo Tomás, donde recientemente se ha formado una unidad de dolor que ofrece tratamiento para el dolor crónico.

Es más común que las sensaciones emocionales se manifiesten cuando se trata de un dolor crónico. Factores como el género, la genética, la cultura, los valores espirituales y problemas económicos del paciente pueden aumentar su percepción del dolor. Además, si no consigue una terapéutica adecuada, puede desarrollar depresión y una merma en su autoestima, producción laboral y vida íntima, agrega el Dr. Raúl Jaén.

Es recomendable que la familia del paciente con dolor crónico busque herramientas psicológicas y se relacione con grupos de apoyo. En familias con un paciente de cáncer progresivo no es raro que haya síndrome de desgaste (burnout). Deben hacer un plan de trabajo y buscar ayuda de un paliativista, indica el Dr. Jaén.

INCIDENCIA

La incidencia de los diferentes tipos de dolor varía entre mujeres y hombres. Las mujeres tienden a sufrir más de migraña y fibromialgia (un trastorno músculo-esquelético incapacitante), mientras que los varones son más propensos a las cefaleas en racimo y los dolores lumbares.

Las mujeres también tienen un riesgo ligeramente mayor que los hombres de padecer neuralgia del trigémino, un desorden del sistema nervioso central que afecta el nervio trigémino, responsable de retransmitir la información sensorial en la cara y controlar los músculos de masticación.

Esta condición causa puñaladas de dolor intenso en la cara y los ataques pueden ser gatillados por casi cualquier cosa que toca la cara o que involucra el movimiento de la boca, explica el Dr. William Cheshire, neurólogo de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida. “Incluso un estímulo suave en la cara, como el cepillarse los dientes o ponerse maquillaje, puede gatillar una sacudida de dolor atormentador”.

El dolor más frecuente padecido por la población en Panamá y el mundo es el dolor lumbar, que se ve más frecuentemente en adultos en edad productiva y en ancianos. Otros dolores frecuentes son los asociados a lesiones de nervios (neuropáticos). El dolor postoperatorio también es frecuente, aunque no todas las cirugías provocan la misma intensidad de dolor, describe la Dra. Chen.

En Panamá no hay estudios nacionales sobre el dolor, pero en Latinoamérica los dolores lumbares, de cabeza y neuropáticos son los más comunes, menciona la Dra. Pérez-Franco. Una de las metas de la Aiped es promover la educación y los estudios sobre el dolor, dice.

“La mayor parte de los estudios relacionados al dolor se desarrollan en los hospitales. A nivel latinoamericano existe una iniciativa para hacer una encuesta de prevalencia de dolor, que ya se ha iniciado en varios países”, menciona la Dra. Chen.

En su opinión, hay poco conocimiento del adecuado manejo del dolor y de su tratamiento, aunque en los últimos años ha habido un “gran incentivo” por parte de la industria farmacéutica en impartir seminarios educativos para médicos generales, especialistas, farmaceutas y técnicos, pero aún queda mucho por hacer.

CEFALEAS Y ESTRÉS

Quienes tienen antecedentes familiares de migraña tienen una mayor probabilidad de padecerlas. Estos dolores son más frecuentes en mujeres entre la menarquia y hasta los 30, 40 o 50 años. Existen muchos tipos de migraña, pero la más común está asociada a náuseas, molestia a la luz o al sonido, o ambas, y dolor pulsante; esta incapacita al paciente y puede durar de 4 a 72 horas.

El dolor de cabeza tensional no es incapacitante, es más fácil de manejar y menos intenso que la migraña. El paciente describe una presión bilateral, como si tuviera una vincha apretada, no le da náusea y usualmente puede molestarle la luz o el sonido, pero no ambos.

En la migraña, el paciente siente que la actividad física aumenta el dolor, pero en la cefalea tensional puede disminuirlo, apunta la Dra. Pérez-Franco. “Es importante que el paciente sepa identificar si tiene migraña o dolor tensional, porque la medicación es diferente en ambos casos”, añade.

Existen también otros tipos de cefaleas menos frecuentes asociadas a la actividad sexual y al ejercicio.

La mala higiene postural y de sueño (desajustes en los horarios de dormir), la alimentación y cambios bruscos de temperatura son factores que inciden en las cefaleas.

Algunas señales de alerta que indican que podría tratarse de algo más serio son, por ejemplo: si una persona que frecuentemente tiene dolor de cabeza siente por primera vez un dolor diferente en localización e intensidad, o este se acompaña de cambios visuales, desórdenes en el equilibrio o adormecimiento; o si le da un dolor de cabeza abrupto con una intensidad de 9 sobre 10.

Actualmente, uno de los principales problemas que inciden en las cefaleas son los elevados niveles de estrés, que producen la contractura de los músculos craneofaciales. A veces los pacientes toman medicinas para el dolor, pero no manejan la contractura muscular, que puede empezar el cuadro de dolor e intensificarlo.

Por otro lado, también hay pacientes con cuadros depresivos que tienen niveles disminuidos de serotonina y presentan aumento de cefaleas. “En muchos casos, personas con dolores de cabeza frecuentes tienen una depresión clínica no diagnosticada. En cuanto el paciente comienza un tratamiento con antidepresivos y terapia psicológica, mejora, por eso es importante el manejo interdisciplinario”, indica la Dra. Pérez-Franco.

SUBTRATAMIENTO

Fármacos, terapia física, estimulación eléctrica, infiltración de tejidos y cirugía, son algunos de los tratamientos para el dolor.

Su aplicación dependerá del tipo de dolor y de las características del paciente.

En cuanto a los medicamentos, la Dra. Chen señala que aún hay pacientes que padecen dolor por el temor que existe sobre el uso de opioides y el misticismo que rodea a la morfina en la comunidad en general, incluso entre los médicos.

“Pese a la farmacología, la tecnología, la academia y cobertura de salud que existe hoy, el dolor todavía es subtratado”, expresa el Dr. Jaén, y esto obedece a factores que atañen a los sistemas de salud (poco abastecimiento de medicamentos de restricción, como los opioides o narcóticos); a los trabajadores de salud (desconocimiento académico y de los efectos de medicamentos, etc.); y al paciente (miedo a efectos de las medicinas, a la adicción, etc.).

La automedicación y sobreutilización de medicamentos son otros problemas. Según la Dra. Pérez- Franco, hay un tipo de cefalea “de rebote”, que se presenta en pacientes que abusan de los analgésicos.

“Cuando un paciente está tomando más de 16 días al mes un medicamento para el dolor, lo pone en riesgo mayor de tener una cronificación de ese dolor de cabeza”.

Los medicamentos que más causan la transformación de cefaleas episódicas a crónicas son los que combinan sustancias como aspirina, cafeína, acetaminofén, ergotaminas y paracetamol.

Los expertos concluyen que, en el tema del dolor, la educación del personal de salud y de la población general es clave para su adecuado diagnóstico y tratamiento.

CAMBIO DE HÁBITOS CONTRA LA CEFALEA

Sueño

Acuéstese y levántese a la misma hora cada día. Los desajustes afectan el ritmo circadiano (estados de vigilia y sueño) y eso impacta en las cefaleas. Mantenga su horario incluso en días feriados o fines de semana.

Alimento

Coma a la misma hora cada día. Si pasa muchas horas sin comer, la disminución de azúcar en sangre aumenta el dolor de cabeza, así como también la ingesta exagerada de azúcar refinada. Si es propenso a las migrañas, monitoree si al consumir lácteos, alcohol, vino tinto, cítricos, nueces, almendras, embutidos, glutamato monosódico o aspartame los episodios se incrementan, si es así, evítelos.

Cafeína

Es un factor ´gatillo´ para cefaleas migrañosas y tensionales, porque aumenta la contractura muscular.

Ejercicio

Haga ejercicio cardio- vascular por lo menos 40 minutos, 5 días a la semana (mínimo 3 días).

Postura

Tenga una buena postura en el trabajo. Duerma boca arriba o de lado, en posición fetal; al dormir boca abajo se lastiman los músculos del cuello. Cuide la postura al hacer ejercicio (´spinning´, por ejemplo), pues podría ejercer presión en los músculos cervicales, causando dolor de cabeza.

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