Todos somos un poco tontos

‘La cena de los idiotas’ es una comedia de Francis Veber que deja evidencia de que todos tenemos algo de petulantes.

Temas:

El brillante elenco de esta obra lo componen Luis Gustavo Macías, Rogelio Bustamante, Carlos Caballero, Augusto Galíndez y Marisín Luzcando. CORTESÍA El brillante elenco de esta obra lo componen Luis Gustavo Macías, Rogelio Bustamante, Carlos Caballero, Augusto Galíndez y Marisín Luzcando. CORTESÍA

El brillante elenco de esta obra lo componen Luis Gustavo Macías, Rogelio Bustamante, Carlos Caballero, Augusto Galíndez y Marisín Luzcando. CORTESÍA

Todos somos un poco tontos Todos somos un poco tontos

Todos somos un poco tontos

Todos somos un poco tontos Todos somos un poco tontos

Todos somos un poco tontos

Todos somos un poco tontos Todos somos un poco tontos

Todos somos un poco tontos

Miércoles es el día de la semana predilecto del sofisticado editor francés Pierre Brochant.

Cada miércoles por la noche organiza, con un grupo de amigos despiadados, una cena en la que disfruta de buen vino y comida deliciosa, como debe ser, pero lo más esperado por ellos es, digamos, el postre.

El plato más anhelado del convite son los idiotas a los que invitan para despreciarlos por sus comportamientos, personalidades y actitudes y al final eligen cuál es el más tonto de todos.

En una ocasión, un compinche se topó con un individuo cuyo carácter posiblemente le aseguraba ganar la distinción del más grande idiota con el que se hayan topado: François Pignon.

Se trata de un retraído y torpe contador del Ministerio de Finanzas, cuya obsesión es armar construcciones a base de fósforos y se la pasa explicando cómo las hizo a quien desee o no escucharlo.

Pignon es una máquina de destrucción masiva y eso queda demostrado cuando visita el lujoso apartamento de Brochart en un previo encuentro a una cena que modificará la existencia de los involucrados.

Estamos ante un resumen, tipo aperitivo, de la trama de la divertida comedia de humor negro La cena de los idiotas, del dramaturgo Francis Veber, que se presenta hasta el 30 de junio en el teatro La Estación, en un horario de martes a sábado a las 8:00 p.m. y los domingos a las 5:00 p.m.

PREJUICIOS

Desconozco el texto teatral original. Tampoco vi la versión cinematográfica francesa de 1998, Le dîner de Cons, dirigida y escrita por el propio Francis Veber, pero sí llegué a ver la decepcionante propuesta que hizo Hollywood con Steve Carell y Paul Rudd al frente del cartel: Dinner for Schmuacks, de Jay Roach.

El director Edwin Cedeño, con mano segura y pulso preciso, arma en La Estación un instrumento simpático y brutal que cuestiona la estupidez, el egoísmo, los prejuicios, la vanidad, el amor y la soledad.

Su labor de hacer reír al público, lo que logra Cedeño docenas de veces a lo largo de La cena de los idiotas, es obtenida no solo gracias a su ingenio a la hora de cómo nos cuenta la historia, sino también por la participación de cinco intérpretes fabulosos e ingeniosos, uno más brillante que el otro: Luis Gustavo Macías, Rogelio Bustamante, Carlos Caballero, Augusto Galíndez y Marisín Luzcando.

La cena de los idiotas se pone a tono cuando es sádica con los hombres y mujeres que la pueblan, una tensión que se aliviana un poco cuando los enredos unen y separan a los personajes.

Ese recurso le da un descanso al sentimiento de culpa del espectador, que se ha reído a borbotones de las desdichas y debilidades de los personajes, que cuidado pueden ser también las nuestras, porque el público también recordará el día que se sintió como un idiota o lo trataron como tal.

La cena de los idiotas, con sutileza e hilaridad, aborda ese lado desalmado y cruel que todos hemos dejado aflorar, aunque sea una vez en la vida.

Por eso, a medida que pasa la trama, la corona del más idiota se va intercambiando, ya que hay escenas en que cada personaje comete errores que dejan en evidencia su potencial de tonto, en particular, el editor Pierre Brochant, que invita a François Pignon a su residencia, pues le deteriorará su vida sentimental y su posición social.

La cena de los idiotas, aunque parece solo atacar a los sencillos y simples miembros de la clase trabajadora, su artillería principal es contra los ricos e intelectuales, a los que Francis Veber pinta como personas individualistas, fantoches y que sufren de snob crónico.

La cena de los idiotas es sobre la tolerancia hacia los otros, sobre el sentir arrepentimiento del mal que hemos hecho a los demás por puro placer y de cómo todos podemos ser villanos por creer que somos superiores al resto del planeta.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

En riesgo se encuentra el tercer humedal de importancia internacional que tiene Panamá, tras la demanda millonaria que interpuso el político costarricense contra el Estado. Los indígenas reclaman posesión de las tierras.
Archivo

INVESTIGACIÓN POR TIERRAS EN BOCAS DEL TORO Estado panameño se defiende de demanda millonaria

PROCESO Comienzan los trámites para lograr la canonización de la panameña Ana Moreno

Anita Moreno nació en Macaracas y falleció en La Villa de Los Santos el 11 de noviembre de 1977.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

18 Oct 2017

Primer premio

3 2 8 1

ABAD

Serie: 12 Folio: 5

2o premio

3063

3er premio

2981

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código