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30 may Noriega como personaje literario

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Foto de archivo del 2 de mayo de 1989, en el que aparece el general Manuel Antonio Noriega caminando con sus seguidores en el barrio de El Chorrillo. Foto de archivo del 2 de mayo de 1989, en el que aparece el general Manuel Antonio Noriega caminando con sus seguidores en el barrio de El Chorrillo.
Foto de archivo del 2 de mayo de 1989, en el que aparece el general Manuel Antonio Noriega caminando con sus seguidores en el barrio de El Chorrillo. AP/John Hopper

Manuel Antonio Noriega, quien entre 1983 y 1989 fue el hombre fuerte en Panamá, sedujo a más de un escritor que lo convirtió en un personaje de ficción o bien pasó a ser objeto de estudio desde la mirada del ensayista.

En realidad, confiesa el escritor panameño Juan David Morgan, ha leído pocos libros sobre Noriega, quien murió la noche del lunes a los 83 años.

Para Ricardo Arturo Ríos, escritor y promotor cultural, Noriega “es un personaje para Edgar Allan Poe”, narrador que es considerado como uno de los padres de la novela negra.

MANIFIESTO

Una de los primeras obras publicadas en Panamá sobre Noriega fue escrito por el abogado y académico Jorge Eduardo Ritter, Los secretos de la Nunciatura.

A pocos meses de la invasión de Estados Unidos a Panamá, ocurrida en 1989, Jorge Eduardo Ritter, entró a un restaurante en Bogotá, El refugio alpino, “célebre porque allí abrevaban periodistas e intelectuales. Era una época feliz, pues no existían ni celulares ni correo electrónico, y las comunicaciones telefónicas en Bogotá eran muy malas, por lo que todo intercambio era personal, en vivo, cara a cara", recuerda este abogado y académico.

Allí se encontró con un periodista amigo suyo, Yamid Amat, a la sazón director del noticiero matutino de Radio Caracol. “Él se levantó para saludarme y sin siquiera darme la oportunidad de presentarle al condiscípulo universitario que me acompañaba, me dijo: “tienes que escribir un libro sobre Noriega", destaca el también diplomático y columnista.

Y sin esperar la respuesta de Jorge Eduardo Ritter, Aamat procedió a presentarle a las personas que le acompañaban, después de lo cual les dijo el propio Amat: “el excanciller, que fue embajador en Colombia va a escribir un libro sobre Noriega’. Yo, perplejo, no atinaba a responder. Encima le dijo a una de sus contertulias, Mireya Fonseca, entonces editora de Planeta: ‘usted va a ser la editora de Ritter’; y a mi: ‘ella va a ser su editora’. Me senté en otra mesa a almorzar, y dos horas después las dos mesas eran una sola, y discutíamos sobre el título que llevaría el libro”.

Cuando el libro Los secretos de la Nunciatura se publicó, rememora Ritter, un columnista del periódico colombiano El Tiempo escribió un comentario que cerró con esta frase "…para beneficio de la buena prosa, se dice que el manuscrito fue revisado y mejorado por Gabriel García Márquez’. Desde luego era mentira, pero la aclaración de García Márquez, aparecida en la primera página de El Tiempo, catapultó las ventas: ‘la única razón –escribió—por la que no lo he leído, es porque Ritter no me lo ha mandado”.

Agotadas sucesivas ediciones en los meses siguientes Ritter no quiso que se volviera a publicar, “pues a más de consideraciones históricas y mi testimonio personal de aquellos años, contenía algunas especulaciones sobre lo que habría de suceder en el juicio que se le siguió a Manuel Antonio Noriega. Y unas se cumplieron, pero otras no”.

OTROS TÍTULOS

“Quizás el título más conocido, por la fama del autor, y menos apegado a la verdad, sea El sastre de Panamá, de John Le Carré”, opina Juan David Morgan, pieza narrativa que fue llevada a la pantalla grande por el director John Boorman y que fue rodada en buena medida en este istmo.

Por otro lado, Guillermo Sánchez Borbón, a dos manos con Richard M. Koster, escribió In the Time of the Tyrants.

Morgan cita dos ensayos provenientes de la unión americana. Uno de ellos es Divorcing the Dictator, de Frederick Kempe. “Es probablemente el que más analiza al personaje, sobre todo, desde el punto de vista de su relación con la CIA”, indica Morgan. El otro que también versa sobre la relación de Noriega con Estados Unidos es Our Man in Panamá, de John Dinges.

Para Rosa María Britton, médico y escritora, ambos libros dejan ver el sentido de culpa por un sector de Estados Unidos por aquello que Noriega fue apoyado y luego desterrado “por la DEA y la CIA. Noriega es una historia de vergüenza tanto para Panamá como para Estados Unidos, país donde lo usaban de informante y trataban de pasar de alto su asunto con el tráfico de drogas”.

Para Britton, Noriega demostró en ocasiones ser un hombre inteligente “y en otras era un bruto. Le ofrecieron varias oportunidades que dejara el poder y siempre decía: ‘ni un paso atrás”.

La propia Britton analizó esa parte última de la dictadura militar en su novela Laberinto de orgullo, que redactó 10 años después de la invasión de Estados Unidos Panamá. “La escribí porque por mi condición de médica tenía acceso a gente de todo tipo, por ejemplo, personas cercanas a Noriega”.

Juan David Morgan plantea que desde el punto de vista editorial, “más importante que Noriega fue la invasión de los Estados Unidos a Panamá que lo derrocó. Sobre este tema se publicaron varias novelas en Panamá”, entre ellas una de este abogado y académico, Cicatrices Inútiles, en la que también figura Noriega.

Desde el punto de vista de Morgan, lo esencial no fue el ex general sino su relación con la CIA “y su derrocamiento a través de una invasión armada. Es lo único que explica que sobre Noriega se hayan escrito más libros que sobre Omar Torrijos Herrera, personaje de mucho más trascendencia”.

En opinión de Morgan, lo más relevante en torno a Noriega es el libro “que aún no se ha escrito, sobre los 27 años que pasó recluido en prisiones de Estados Unidos, Francia y Panamá. Creo que no hay panameño que haya estado preso por tanto tiempo. Esta realidad y su hermetismo, su silencio en torno a todo lo ocurrido me hacen pensar que si hubiera hablado entonces quizás sí tendríamos un libro profundo e interesante sobre el personaje”.

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