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12 ago Robin Williams, adiós a quien supo repartir sonrisas y lágrimas

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No importa si Robin Williams se ahorcó el lunes pasado en su domicilio californiano. Lo que debemos destacar es su legado, lo que hizo por el cine.

Es morboso saber en qué parte de su casa llevó a cabo ese acto, o si dejó una carta dando explicaciones del porqué tomó esa decisión final.

Lo que debe dolernos  es que se fue a los 63 años y que la única manera de recobrarlo  es volver a ver sus películas y sus series de televisión. Lo que, de paso, es el mejor homenaje que podemos hacerle a un intérprete, un director, un productor o un guionista, etc.

Por ejemplo, un diálogo debería ser si fue un mejor comediante o si lo suyo fue el drama influenciado por el humor. Yo, en lo personal, me inclinó por esto último. Su mayor aporte fue cuando demostró llevarnos a las lágrimas con obras maestras como Good Will Hunting, Buenos días, Vietnam, Despertares, La sociedad de los poetas muertos o Insomnia.

Ciertos medios de comunicación social, en busca de un nivel de audiencia mayor, se han dedicado a concentrarse en cómo se dio su fallecimiento, cuando deberían detenerse a apreciar su obra.

Claro, también cabe recordar que el comportamiento mediático se da porque hay un sector del público ávido de esa clase de información tendenciosa y amarillista.

Además, deberíamos analizar por qué un hombre que se dedicó a hacer feliz a tantas millones de personas no pudo serlo para sí mismo. Qué lleva a un ser humano, que al parecer tenía tanto (fama, popularidad, un Oscar, cuatro Globos de Oro y dos Emmy), a  dar por terminada su existencia de forma tan abrupta y definitiva.

Es momento para tomar en serio la depresión, que no es una supuesta enfermedad de poetas románticos, sino que es una dura realidad. Que estamos ante un mal que otros actores han dicho públicamente que lo sufren: Chevy Chase, Jim Carrey, Catherine Zeta-Jones, Mel Gibson o Demi Lovato.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud ( OMS), "más de 350 millones de personas de todas las edades sufren de depresión en el mundo".

"En su forma más severa, puede conducir al suicidio", plantea la OMS, que estima "un millón de muertos por año" a causa de la depresión.

Para el profesor Michel Reynaud, jefe del departamento de psiquiatría y adictología del hospital Paul Brousse (París), consultado por las agencias internacionales de noticias,   "existe un vínculo entre talento creativo, depresión y adicciones".

"Los artistas son a menudo gente más sensible, que siente más fuerte las emociones. Eso  produce en general escritores, poetas, músicos, actores de gran calidad, aunque detrás hay a menudo personas ansiosas, deprimidas, angustiadas o bipolares", comenta Reynaud.

Una investigación del Journal of Phenomenological Psychology en 2009, citado por las agencias de noticias, indicaba que "aunque la fama traiga riqueza, privilegios e inmortalidad simbólica, existe un precio mental a pagar por un estatus que aísla a las personas, las vuelve desconfiadas de los demás y puede conducir a una separación entre la persona famosa y la persona privada".

Por su lado, el tabloide New York Post aseguró que Williams pasaba por "problemas económicos serios". Sería triste que una industria audiovisual norteña, que genera tantos billones de dólares cada año, no ayude a sus estrellas cuando pasan por momentos financieros delicados.

Un sencillo homenaje sería imitar una escena de La sociedad de los poetas muertos, que se levanten todos los cinéfilos de la Tierra a despedir a Robin Williams al grito de "Oh, capitán, mi capitán".

¿De qué manera les impactó la muerte de Robin Williams? ¿Era mejor comediante o actor dramático? ¿Cuál de las películas protagonizadas por Williams es su favorita?

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