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11 may 12 Mandamientos para mantener un país en el Subdesarrollo

El costo socioeconómico de la impunidad y de una justicia lenta y corrupta en todos los niveles producen un perjuicio enorme al país.

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Imagen de un bus en el primer día de clases del año 2011. Imagen de un bus en el primer día de clases del año 2011.
Imagen de un bus en el primer día de clases del año 2011. LA PRENSA/Archivo

Se ha vuelto una referencia común de conferencias académicas, debates televisivos, foros empresariales y hasta columnas de opinión, afirmar que Panamá lo tiene todo para ser un país desarrollado y que para 2030, 2035, 2050 o una fecha relativamente lejana en el futuro alcanzaremos el tan mentado alto nivel de desarrollo humano. Creo que todos nos equivocamos.

Panamá mantiene una fuerte cultura del “juega vivo” y del desprecio a las reflexiones intelectuales, barreras ciertas y muy sólidas que nos impiden dar el salto evolutivo hacia un nuevo nivel de convivencia humana. Comparto estos 12 elementos de esa cultura, que se han constituido en las cadenas atávicas que arrastramos hacia más subdesarrollo e inequidad socioeconómica.

Aquí va la lista:

1. No planificarás

No hay forma de alcanzar el desarrollo sin planificación. Esta tiene que ser de carácter estratégico y no se refiere al control centralizado de la economía, sino a la creación de las capacidades y herramientas que mejor sirven para el desarrollo de una economía articulada que enriquezca y mejore la calidad de vida de todos los panameños, sin hipotecar nuestro futuro.

 2. No ahorrarás

A pesar del alto crecimiento económico, Panamá no ha sido capaz de vivir presupuestariamente de acuerdo a sus medios e ingresos. El déficit presupuestario se mantiene alrededor del 2% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que significa más deuda cada año, y por lo mismo, menos recursos para el futuro. Gran parte de esa deuda es producto de la obsesión con los megaproyectos, que no son necesariamente la mejor forma de invertir el dinero de la colectividad.

3. No educarás

La educación pública, y gran parte de la educación privada, no están cumpliendo con las grandes esperanzas que debemos tener para con el futuro del país. Una especialista en educación mencionaba que en las pruebas regionales, los mejores estudiantes panameños obtenían resultados inferiores a los peores estudiantes chilenos. Por su parte, los mejores estudiantes chilenos obtenían resultados inferiores a los peores estudiantes de Singapur. Nos falta muchísimo por hacer en el tema educativo, sobre todo en la formación de maestros y profesores. Panamá tiene una enorme deuda educativa con la población pre-escolar, para la cual en realidad no existe una verdadera oferta educativa pública.

4. No innovarás

Ningún país desarrollado vive de la copia y de la imitación, ya que es esencial para el desarrollo económico la generación de innovaciones tecnológicas, culturales y sociales producto de la investigación y del desarrollo. Una innovación puede ser una vacuna contra el dengue; una bolsa para guardar vegetales o frutas que aleje al mismo tiempo, a los insectos y plagas; o una nueva forma de enseñar las matemáticas. Panamá asigna 0.16% del PIB a la investigación científica. Costa Rica le apuesta con 0.48%, mientras que Estados Unidos utiliza el 2.79% de su PIB en estas tareas. Uno de los poquísimos organismos de investigación científica panameña, el Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT) ha visto su presupuesto reducido a las ridículas cantidades de 2 millones de balboas anuales, lo que representa la mitad de lo que el Estado le otorga al Hipódromo Presidente Remón para que se reparta como premio para las carreras de caballo. Me pregunto si inventar una vacuna que salve millones de vidas es menos importante que los clásicos dominicales.

5. No medirás

Lo que no se mide no se puede mejorar. Soy un usuario regular de los informes estadísticos gubernamentales. Cuando era joven, solía devorarme los “Panamá en Cifras” y los informes anuales que los contralores le presentan a la Asamblea Nacional.

La calidad y cobertura de las estadísticas nacionales, desde el gobierno de Mireya Moscoso hasta la actualidad, es verdaderamente deplorable. Existen situaciones perversas donde los funcionarios de alto nivel del gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014) se negaron a ser evaluados por Naciones Unidas.

Por otra parte, la burocracia médica de la Caja de Seguro Social se mantiene en pelea constante con el Ministerio de Salud, por lo que sus estadísticas siempre tienen algún nivel de duda.

Para poder alcanzar el desarrollo, hay que tener un gasto público eficiente y eficaz, lo que requiere de mejores estadísticas. El desconocimiento de la realidad social del país nos impide priorizar y focalizar acciones en donde tienen más impacto para el beneficio de toda la sociedad y para eso se necesitan las mejores estadísticas posibles.

6. No harás justicia

El costo socioeconómico de la impunidad y de una justicia lenta y corrupta en todos los niveles producen un perjuicio enorme al país.

Una justicia efectiva disuade la corrupción debido a la certeza del castigo, y protege los derechos humanos haciendo más productivo el trabajo y la inversión de las personas.

El combate de la corrupción y la erradicación de la impunidad deben reducir la altísima tasa de criminalidad existente en el país, a la vez que nos ayudará a mejorar la imagen de nuestra nación beneficiando a nuestra economía.

7. No tendrás visión de futuro

Las principales iniciativas de políticas públicas de los últimos 30 años han ido orientadas a restarle patrimonio y oportunidades a las generaciones futuras, lo que nos está pasando la factura actualmente.

Las mejores inversiones que puede hacer un Estado son todas aquellas que mejoren el capital humano empezando por la nutrición, la salud, la educación, la formación y consolidación de familias y la protección de aquellos bienes y servicios intergeneracionales como el ambiente y la cultura que nos sirven a todos.

Distintas decisiones, que van desde promover la minería, hasta premiar la irresponsabilidad paterna o familiar, han debilitado nuestro futuro común.

A pesar de las copiosas lluvias de este mes de mayo, Panamá tiene menos agua porque todos los incentivos favorecen la deforestación y la destrucción de ríos. El ejemplo del agua es uno de miles que sirve para demostrar el vicio del “presentismo”, es decir todo para hoy, y nada para mañana.

8. No resolverás problemas sociales

Las cuestiones fundamentales que afectan severamente la calidad de vida de las personas, como el hambre, la enfermedad, la pobreza, la delincuencia y otros flagelos tienen raíces multifactoriales, cuyas soluciones pasan por mejorar los servicios públicos, aumentar las oportunidades de desarrollo comunitario y fomentar una mejor distribución de los ingresos. Por supuesto, también necesitan que se haga cumplir la ley y se sancione a los delincuentes de cuello blanco, así como también a los que no tienen cuello de camisa.

Esto es mucho más complejo que el simple acto de repartir cheques y subsidios que, a final de cuentas, mantienen a las personas en la indefensión y permanentemente dependientes de los políticos de turno. Los subsidios deben existir como última herramienta y siempre con fecha de cumpleaños.

Un buen ejemplo, es lo que se ha alcanzado con “ChileSolidario” un programa que permite entrar, adquirir capacidades y recibir servicios públicos esenciales que facilitan salir del programa.

9. No tendrás memoria

Panamá no tiene un museo de historia que valga la pena. Más allá de los textos escolares simplistas, el panameño desconoce su historia, lo que hace mella en la autoestima nacional. Cuando se le hizo la afrenta al poeta José Franco, quedó en evidencia que los burócratas del Instituto Nacional de Cultura y del Ministerio de Educación desconocían su obra y su importancia para el país. Seguramente a Roberto Durán o a Rubén Blades no le habrían hecho lo mismo. Un país que no tiene memoria de su pasado, por muy malo que haya sido (ese no es el caso de Panamá), estará destinado a comerse el cuento de que Estados Unidos nos separó de Colombia en 1903. Ese es un pecado capital e inexcusable.

10. No harás autocrítica

Este principio está estrechamente vinculado con el anterior, pero en particular se refiere a un tipo de ejercicio que los partidos políticos y otros actores sociales como gremios empresariales y sindicatos, deben realizar para entender sus fracasos, a la vez que reflexionan sobre su cuota de responsabilidad en la actual crisis que vive el país.

Preguntas tales como: ¿Por qué hubo el golpe de 1968? ¿Por qué se desapareció al padre Héctor Gallego? ¿Por qué ocurrió la invasión de 1989? ¿Por qué el PRD ha perdido dos elecciones presidenciales consecutivamente? ¿Por qué Panamá tiene tan mala reputación empresarial? ¿Por qué el Frente Amplio por la Democracia recibió menos votos que el número de miembros que tenía inscritos?

Esos “¿por qué?” son claves para entender la responsabilidad colectiva y las áreas de cambio en las cuales las distintas fuerzas sociales pueden contribuir a mejorar el país.

 11. No fomentarás la creación de nuevas riquezas

La premisa es muy simple. Lo que hacen los gobiernos de Panamá es facilitar la concentración de la riqueza.

Desde la forma de cobrar impuestos, hasta las políticas de contratación pública, se favorece la concentración de la riqueza, sin contemplar la posibilidad de que los panameños merezcan hacer crecer sus propias empresas o desarrollar nuevas plataformas económicas para beneficio de más personas.

Por ejemplo, el negocio de las agencias de viaje era una bonita actividad con las que decenas de empresarios ayudaban a sus familias y generaban muchísimo empleo. Aunque el internet le restó competitividad al negocio, las agencias de viajes le dan muchos valores agregados a sus clientes. El gobierno permitió que la aerolínea dominante del mercado les redujera brutalmente su comisión, lo que sacó a muchas agencias del negocio. Lo que antes era la ganancia de muchos se convirtió en la ganancia de uno solo.

Las iniciativas de formación de negocios que auspicia el Estado, son usualmente programas para micro empresas como fondas o salones de belleza que, aunque sirven como negocios dignos y fuentes de empleo, generan muy poco valor agregado y son sumamente vulnerables a todo tipo de fluctuaciones o fenómenos económicos.

Costa Rica fomenta empresas de biotecnologías, informática, o incluso de tecnología espacial. Todos estos negocios generan un alto valor agregado y, por lo tanto, distribuye mejor la riqueza de un país. Cuando se construyó el Canal de Panamá la casi totalidad de la mano de obra era extranjera y la totalidad de la tecnología era foránea. Un siglo más tarde, la casi totalidad de la mano de obra de la ampliación del Canal ha sido panameña, pero la totalidad de la tecnología utilizada sigue siendo extranjera. La mayor parte del valor agregado de esta obra se fue de Panamá. Esa no es la forma de alcanzar el desarrollo.

12. No construirás instituciones

La fortaleza de la institucionalidad es la medida más clara de la capacidad que tiene un país para alcanzar sus grandes metas nacionales.

Uruguay y Costa Rica, con aproximadamente la misma población que Panamá, tienen muchos mayores niveles de desarrollo humano debido a su alto nivel de institucionalidad.

Me atrevería a decir que las campañas electorales panameñas son varias veces más costosas que las de esos países. Incluso Chile, con cuatro veces la población de Panamá, ha tenido campañas presidenciales más baratas que la más reciente en Panamá.

El personalismo, la arbitrariedad, la inestabilidad laboral de la gran mayoría de los funcionarios, son formas representativas de una carencia de institucionalidad.

Cada cinco años se pretende inventar un nuevo manual de gobierno y se despide a 30 mil empleados públicos para darle sus cargos a otros tantos, simpatizantes o voluntarios de campaña, recomendados por diputados o como premio por las alianzas políticas del momento. Esa no es la mejor forma de gobernar, si no la mejor forma de producir un Estado incapaz e inepto y, por lo tanto, arbitrario y corrupto. Todo lo contrario a lo que se necesita para enrumbar al país hacia el desarrollo humano sostenible.

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