VIENE DE LA 1B. EL ENCANTO NOCTURNO DE SOUTH BEACH.

Sin pasar páramos

Puede encontrar bares latinos, lugares muy ‘chic’ y centros de entretenimiento clásicos pero menos selectos.

La fila puede ser una jungla.  La fila puede ser una jungla.
La fila puede ser una jungla.

Para quienes no tienen un conocido o no están dispuestos a regalarle una jugosa propina al portero -que no le tiembla el dedo a la hora de quitar de la fila a muchachos o muchachas que no cumplan "los estándares del lugar"-, entrar puede ser una misión cuando se trata de bares como Crobar, Mansion, Opium Garden o Privé.

Pero si es tan difícil entrar ¿dónde está el imán de estos lugares?

Para Rafael Arango, un colombiano que trabajó en la puerta de varios clubs, la gente va a buscar prestigio, aceptación y un ambiente cool.

"La diversión no parece ser un objetivo. La gente viene más como un compromiso social. Y lo peor de todo es que en estos lugares se gasta mucho dinero. Conozco gente que ha llegado a declararse en bancarrota por las deudas que adquirieron en la noche", cuenta.

Otra razón es la presencia ocasional de figuras como JLo, Paris Hilton, Leonardo DiCaprio o Britney Spears, entre otrosque figuran en las largas listas de invitados VIP.

OTROS AMBIENTES

Para quienes buscan ritmos más latinos, hay bares bailables como Macondo, frecuentado por estrellas como Shakira, Sofía Vergara o Carlos Vives; Macarena, donde también hay conciertos, o Señor Frog’s, que tiene días exclusivos de música latina. Aunque no es tan difícil ingresar a estos sitios, también se debe hacer fila, pagar una admisión y someterse al escrutinio del jefe de la puerta, feroz guardián del buen gusto.

Si el largo camino para entrar a estos lugares, que además suelen estar repletos de gente, le resulta desalentador, hay otras opciones. Las más clásicas quizá sean bares como Cleveland, Taberna Opa, Wet Willies y Call the Cab. En estos sitios, por lo general, no se cobra entrada y el ambiente es más distendido. Claro que allí no encontrará grandes pistas de baile ni ambiente selecto.

También se han puesto de moda los bares de hoteles como Delano -copropiedad de Madonna- o el Skybar, en The Shore Club Hotel. Allí, el público suele ser mayor de 30, aunque también llega gente de otras edades. Estos bares, que están abiertos al público, quizá sean los más elegantes y relajados en las frenéticas noches en la playa.

Para quienes buscan un plan exótico, en South Beach hay clubes nocturnos como Bed, en donde hay camas en lugar de mesas y sillas; Nikki Beach, una disco totalmente desplegada sobre la playa y Deep, que tiene la pista de baile ubicada sobre un inmenso acuario. Estas son las mejores opciones para quienes quieren regresar de sus vacaciones con una anécdota extravagante.

Por último, también hay reductos rockeros que sobreviven a los embates de la salsa y el tecno, ritmos que dominan la noche, como Rock Bar y Automatic Slims, ambos pequeños, pero únicos en su clase.

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