El presidente venezolano, Nicolás Maduro , dijo que pidió a la Fiscalía investigar a los venezolanos vinculados a compañías aparecidas en la investigación del diario alemán Süddeutsche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), en la que se revela la participación de la firma panameña Mossack Fonseca en complejos entramados de sociedades offshore para supuestas actividades ilícitas.
"Le he pedido a la fiscal general de la República que haga todo lo que esté a su mano y cuente con todo mi apoyo para investigar el escándalo y quién está metido en eso", aseguró Maduro durante un acto del chavismo contra la ley de amnistía a políticos presos que promueve la oposición.
La mayoría disidente en el Parlamento prometió investigar el origen de los fondos de allegados al chavismo que contrataron los servicios del gabinete panameño de abogados Mossack Fonseca.
"Saquemos todo a flote y que se juzgue a quien tenga que juzgarse aquí en Venezuela, llámese como se llame, esté donde esté", insistió Maduro en su primera reacción a la investigación periodística.
Uno de los casos es el del capitán retirado del Ejército Adrián Velásquez, quien fue edecán del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) y que aparece vinculado a compañías en offshore en Seychelles, así como en Panamá y Caracas.
Velásquez está casado con Claudia Díaz, quien fue enfermera del exgobernante, tesorera de la Nación y estuvo al frente de un millonario fondo de desarrollo (Fonden).
La filtración también aporta datos del general retirado Víctor Cruz Weffer, primer caso emblemático de corrupción durante la gestión de Chávez, acusado de desviar aproximadamente un millón de dólares para su bolsillo del programa piloto de misiones sociales.
Por su parte, Jesús Villanueva, auditor de la estatal petrolera local Pdvsa cuando era dirigida por Rafael Ramírez -actual embajador de Venezuela ante Naciones Unidas- desvió fondos millonarios a una empresa en Panamá, según los documentos.
Además, la investigación periodística reveló irregularidades en un contrato por el cual Cuba elaboraría pasaportes venezolanos a partir de 2006.
Ese trabajo terminó en manos de una empresa alemana, en una operación de reventa por al menos 72 millones de dólares que incluyó la creación de un entramado de firmas para triangular los pagos.

