Proyecto folclore Proyecto folclore

19 feb El museíto de menaje

Temas:

(segunda de tres partes)

Menaje es una de las palabritas nuevas que aprendí haciendo Proyecto Folclore, que no es más que el término pizpireto para definir el conjunto de muebles y accesorios de las casas.    En las imágenes para pulsar podrán encontrar en este blog algo de lo que se escribió en Proyecto Folclore sobre el tema.

En La Colorada, a escasos 9 kilómetros de Santiago de Veraguas, el profesor Samuel Mojica tiene un pasillo de su hogar convertido en museo, donde guarda antiguas piezas de menaje de sus ancestros.

En el museo Mojica hay piezas que yo nunca había visto.  La más curiosa era un enema: bueno, en realidad el aparato para colocar el enema.  ¡Fíjense en la foto, tenía las dosis graduadas!  El museo también tiene tinajas de barro, que se usaban para colocar agua y cocinar.  Los tamaños variaban, de acuerdo a la cantidad de “piones” que había que alimentar (peones).   También tiene unas bateas y pilones antiquísimos.

En el museo no tenían zarzo, que tampoco he visto, pero leí que se hacía de carricillo.  Se colocaba debajo del jorón, para conservar los elementos crudos o cocidos y evitar que los gatos y ratones se los golosearan.   Sí tenían decenas de totumas o calabazos de todos tamaños.  El más curioso era una totuma-colador, así como un envase de calabazo con tapa que el señor Mojica llamó “perico”: una especie de lonchera con hilo para colocar el tabaco o el almuerzo, y que lo protegía de la lluvia.   Imagino que era similar a la “sembradera”, que se amarraba a la cintura con semillas para la siembra.

Otro objeto super interesante era un rollito de alambre del siglo 18, que de acuerdo a la tradición fue el primer alambre metálico que llegó a La Colorada.  El cuento detrás del mismo que echa el maestro Mojica es interesantísimo.  Los rollos llegaron con un señor de Antón, que cambiaba 5 quintales de alambre por un toro, imagínense esto...  El alambre fue comprado por una solterona para separar su ganado del resto del del pueblo, y que luego se encontró con que nadie sabía instalar el alambre.  Un maestro de La Atalaya se ofreció para hacerlo, cobrando lo que en esa época era la increíble suma de un dólar más comida (normalmente la paga para un trabajo era 4 reales con comida o 5 reales sin comida).  Al pobre maestro le salió el tiro por la culata, pues demoró una semana en instalar el alambre, y eso que le pusieron 2 “secretarios” (ayudantes) para ayudarle.

Al lado de la casa que actualmente habita el señor Mojica está la casa de sus padres, una edificación antigua que está supremamente bien conservada.  Espectacular el techo de madera,  y las preciosas tejas antiguas.   Solicite al maestro Samuel visitar la casa, para dar un viajecito al pasado de Panamá.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.