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28 jul El señor Epifanio

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La familia Epifanio, de origen italiano, es reconocida como uno de los pilares de la joyería folclórica en Panamá.  Tuve el placer de conversar con el actual encargado del negocio familiar,  Jorge Luis Epifanio, durante el Congreso Brahman que se realizó semanas atrás en Panamá.

A Jorge Luis pocos lo llaman así:  para la mayoría, es simplemente "Epifanio".   Ese día estaba acompañado de su hermana  Marisín y de su hija Maricarmen, que lucían unas lindas polleras de gala santeñas (y yo, por supuesto, babeándome solo de verlas).  La de Marisín era particularmente ESPECTACULAR, y así lo determinaron también los jurados del Concurso Nacional de La Pollera en su versión centenaría, al otorgarle la medalla Margarita Lozano.

El primer Epifanio que llegó a Panamá fue el abuelito de Jorge Luis.  Las leyes de esa época solo permitían a los italianos dedicarse a la agricultura, por tanto el nuevo emigrante terminó en Azuero donde se estableció.  El sabía de orfebrería, pero el negocio realmente se amplió y creció con su hijo, Pablo Epifanio.  El señor Pablo todavía vive, aunque ya está jubilado.  Junto con Don Pedro Ceballos, se les consideran los más renombrados orfebres del país.  La especialidad de don Pedro era el repujado, técnica que se ha ido perdiendo pues es muy compleja y poquísima gente la domina.

Hablé un rato con Jorge Luis de prendas.  Comentó que lo tradicional en Panamá es trabajar con oro, perlas y filigrana.  Los detalles también pueden hacerse con coral y ciertas piedras preciosas como la turquesa, rubíes pero NUNCA diamantes.  La cadena más tradicional del joyero panameño es la chata, y la más cara el cabestrillo, que ronda en 10 mil balboas pues requiere 8 monedas de oro trabajadas además de su cadena.  Epifanio calcula que un joyero completo ahora mismo ronda en unos 45 mil balboas, pues el precio del oro se ha disparado.   Las cadenas usualmente se hacen de oro de 10 kilates para hacerlas resistentes, y luego se bañan en 24 kilates.

Las personas usualmente compran primero las cadenas más sencillas, como la chata y guachapalí.  El recomienda comenzar la colección con éstas, un cordón, unos zarcillos y el dije del tapa hueso.  Luego, con mayor posibilidad económica, se puede extender el joyero poco a poco.

A pesar de ser orfebre, a Epifanio no le gusta ver empolleradas con un "chorro" de prendas puestas.  El prefiere menos a más, para poder apreciar el trabajo de las labores.  "Y es que cuando una mujer se pone muchas prendas también se pierde el trabajo del orfebre, pues en vez de ver el detalle de las mismas uno solo ve un gran planchón de oro".    Yo estoy de acuerdo;  se rió cuando le dije que detestaba ver mujeres a la "onda Mr. T".

Epifanio quisiera ver algún día un programa gubernamental donde a las personas discapacitadas se les entrene para hacer prendas folclóricas.  "Con entrenamiento y algunas máquinas básicas, estas personas podrían trabajar desde sus casas" nos dijo.  Como él bien dice, "lo más importante es que tengan amor por lo que hacen, y talento para hacerlas bien".

La joyería Grano de Oro tiene sedes en Panamá (994-6279) y Panamá (269-9016).  Escríbales a joyeriagranodeorolastablas@gmail.com

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