Un aniversario más del golpe de Estado de 1968. Fiesta en el cuartel para celebrar el día que la cúpula militar derrocó al presidente de aquella época, Arnulfo Arias Madrid, apenas una semana y media después de su toma de posesión.
Como las Fuerzas de Defensa conmemoraban la fecha por todo lo alto, el día había sido declarado libre.
El festejo de este año incluyó un homenaje a Manuel Antonio Noriega: la Asamblea Nacional de Representantes de Corregimiento lo designó “conductor del proceso de liberación nacional”.
Según entonces reseñó el diario español El País, el general hizo una “vehemente exhortación” a la defensa del régimen, en presencia del enmudecido presidente “provisional” de la República y ex contralor, Francisco Rodríguez.
“¡Armas para el pueblo!”, gritaban los presentes en el acto. El enemigo declarado era Estados Unidos, a quien Noriega continuaba achacando el golpe fallido del 3 de octubre.
En su nota, El País hizo un recuento de los 21 años de “proceso revolucionario”: nueve medios de comunicación –entre ellos, el diario La Prensa- clausurados, y la oposición reprimida, en “la semiclandestinidad”. A eso habría que agregar que el Estado estaba en quiebra, no había crédito público interno, los recursos del Estado eran dilapidados por los militares y la democracia estaba pisoteada, con la declaratoria de nulidad de las elecciones del 7 de mayo.
