Diez días después del homicidio de los 11 militares que intentaron deponer a Manuel Antonio Noriega, el presidente estadounidense George Bush finalmente se refirió públicamente a aquellos hechos.
En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Bush explicó por qué el Comando Sur –que usualmente tenía 10 mil efectivos militares desplegados en la zona del Canal- finalmente no intervino en la intentona, de la cual habían sido alertados con anticipación por Adela de Giroldi, la viuda del mayor Moisés Giroldi, cabecilla de los golpistas asesinados.
“Bajo las circunstancias existentes [el martes 3 de octubre], la utilización de la fuerza no era aconsejable”, dijo Bush, citado en una nota del corresponsal en Washington del diario español El País.
No obstante, Bush no descartó el uso de la fuerza a futuro, “si se pudiese hacer de una forma prudente”.
“En otras palabras, no estoy excluyendo el uso de la fuerza en una situación dada”, señala la nota de El País.
En aquella rueda de prensa en la Casa Blanca, Bush también afirmó que Noriega debía ser procesado en Estados Unidos por narcotráfico. Desde febrero de 1988, el dictador enfrentaba 12 acusaciones de contrabando, lavado de dinero y crimen organizado en tribunales del Distrito Sur de la Florida. (Por ocho de estos cargos fue finalmente condenado en septiembre de 1992, a 40 años de prisión).
Mientras tanto, Noriega continuaba con su particular purga a lo interno de las Fuerzas de Defensa, degradando a quienes él consideraba no acudieron en su auxilio la mañana del 3 de octubre, cuando Giroldi y sus secuaces lograron temporalmente el control del Cuartel Central de El Chorrillo. Por ejemplo, a Ramón Díaz, un joven militar educado en Israel que era jefe de la unidad antiterror Uesat, lo envió a una subestación en las provincias centrales, ya que –a su modo de ver- no movilizó a sus unidades con suficiente celeridad, pese a que el campamento de la Uesat se encontraba en Isla Flamenco, relativamente cerca de la Comandancia.
Lo hizo, a pesar que Díaz fue uno de los dos militares que baleó a Giroldi en el cuartel de Tinajitas.
