Alerta por el despliegue militar estadounidense. Y otra vez con el cerro Ancón como escenario de confrontación. El día antes, 20 de noviembre, las tanquetas del Comando Sur cercaron las instalaciones del hospital Gorgas e impidieron sus accesos en el icónico cerro. La excusa oficial es que estaban reforzando la seguridad ante constantes amenazas de bomba, pero el gobierno panameño replicó que la razón era otra: Estados Unidos utilizaba esas instalaciones para atender a los heridos del conflicto armado en El Salvador, según informó en aquel momento el periodista panameño Rafael Candanedo, corresponsal del diario español El País.
Un vocero del Pentágono informó entonces que se había identificado como posible blanco de ataques terroristas a la pista de Albrook, la base aérea de Howard y Fuerte Clayton. A pocas semanas de que se flexibilizara una norma de 1976 para permitir que la CIA intervenga en los conflictos internos de otros países (siempre que éstos no tengan como objetivo matar al dictador de turno), el portavoz prontamente aclaró que el despliegue militar no tenía relación con una hipotética captura de Manuel Antonio Noriega, a quien un jurado de Miami, Florida, acusó de delitos vinculados al tráfico de drogas, el 4 de febrero de 1988.
Pero sucedió que al cercar al Gorgas Army Community Hospital (que era como entonces se llamaba), el Comando Sur ocupó también unas instalaciones del Ministerio de Salud (Minsa), contiguas al hospital, que entonces prestaban servicios de epidemiología, farmacia y laboratorio. El personal del Minsa salió a protestar, gritando consignas contra los soldados estadounidenses y ondeando la bandera panameña. También levantaron las cercas de alambre de púas que los estadounidenses habían desplegado.
