Benjamín Colamarco en arreos de combate
Ese día, los Batallones de la Dignidad y de los Comités de Defensa (Codepadis) salieron a la calle a expresar públicamente su intensión de aniquilar a los “traidores” que atentaran contra Manuel Antonio Noriega.
Más de cinco mil batalloneros –según informó el diario pro dictadura La República- desfilaron con fusiles en alto y gritando consignas, por los barrios donde residían los “rabiblancos” o “serviles del imperialismo” yanqui.
Para entender el espíritu de la marcha hay que conocer qué son los Batallones de la Dignidad: un cuerpo que, bajo el falso manto del nacionalismo, se convirtió en un grupo paramilitar adscrito a las Fuerzas de Defensa. Su función principal acabó siendo atacar a la población civil opositora al régimen de Noriega. También eran muy dados a montar exhibiciones de ejercicios, bajo nombres como “Zape al intruso”, que no eran más que una serie de piruetas en arreos de combate, para entretener al público en el Estadio Revolución. El líder de los batalloneros era Benjamín Colamarco.
En aquella marcha del 25 de noviembre de 1989 participó –según el reporte de La República- el entonces ministro de Gobierno y Justicia, Renato Pereira.
“Ante la agresión imperialista responderemos ojo por ojo y diente por diente”, dijo Pereira a los marchantes.
Pese a sus tantas manifestaciones desafiantes al “imperialismo”, el día que finalmente Estados Unidos invadió a Panamá, los batalloneros –desorganizados y acobardados- no pudieron defender a su líder.
