Los fans de ABBA, el legendario grupo de pop de los años de 1970, aguardan impacientes la apertura del nuevo museo consagrado a los gigantes de la música sueca en pleno corazón de Estocolmo.
Luego de ABBA The Movie en 1977 y la exposición itinerante ABBA World en 2010, ABBA The Museum abrirá el 7 de mayo.
El edificio recubierto de madera clara está casi listo, y los camiones se suceden para entregar muebles y piezas de colección.
“Vamos a ofrecer a los visitantes una experiencia única”, dice a la AFP el director del museo Mattias Hansson. Los fans que han soñado con convertirse en el quinto integrante de ABBA podrán aparecer en escena en compañía, aunque virtual, de sus héroes durante el tiempo de una canción.
La música obviamente estará presente. “Las salas tienen que estar muy bien aisladas para que en cada una de ellas suene música diferente”, dice Hansson. Pero, según él, los visitantes no van a ir al museo a escuchar la música, que muchos se saben de memoria, sino a revivir los años de actividad del grupo, que no ha vuelto a pisar un escenario desde 1982.
El museo, en cinco plantas, dos de ellas en el subsuelo, mostrará también algunos de los extravagantes modelos que lucían, discos de oro y el entorno en el que creó y cantó ABBA, del estudio de grabación a sus camerinos.
Los visitantes “van a poder vivir lo que los miembros de ABBA han vivido”, con el sonido de sus voces, promete Ingmarie Halling, conservadora del museo. En la audioguía los miembros del grupo cuentan su historia.
Estilista del grupo entre 1976 y 1980, una época “divertida y magnífica”, Halling está feliz de que los cuatro miembros participen en la concepción del museo.
Björn Ulvaeus preside el consejo de administración del museo y es uno de los avales. “Benny, Agnetha y Frida también están implicados. Prestan muchas cosas y les llamo, les hablo de mis ideas y me dicen: ¡adelante!”, explica.
Estos cuatro suecos han marcado la música de los años de 1970 con sus melodías pegadizas, la exuberancia de su ropa y sus clips kitsch. Pero su popularidad sobrepasa ampliamente el clan de los nostálgicos.
Gracias en particular a la comedia musical Mamma Mia, creada en 1999, y después de la película homónima, que se presentó en 2008, la música de ABBA ha sabido llegar también al público que no había nacido en la época de su creación.
Desde 1974, el grupo, que sobrevivió unido 10 años, ha vendido 378 millones de discos en el mundo.
Solo Elvis Presley y Los Beatles les han superado. “Nuestras oficinas están al lado de las de Benny Andersson. Cuando cuento esto en el extranjero y digo que me lo cruzo en la calle, la gente te pregunta: ´¿es posible que camine por la calle?”, dice Jeppe Wikström, un editor de 50 años que trabaja en la publicación de un libro de fotografías inéditas del grupo.
En la internet, prácticamente se han vendido todas las entradas (unos 30 dólares) para las primeras semanas, en su mayoría a extranjeros, dice el director del museo.
“ABBA forma parte de la historia musical de Suecia, por lo que es solo una cuestión de justicia que se les consagre un museo”, dice Micke Bayart, de 45 años, que presidió el club de fans oficial en los años de 1980.

