Lucía* cursaba el sexto grado cuando fue violentada verbalmente por quienes consideraba sus mejores amigas. Ella, sin saberlo, estaba siendo víctima del acoso escolar, un fenómeno social conocido como bullying.
A sus 13 años, este grupo de niñas de su salón la llevó de la mano hasta la biblioteca. Ahí sus compañeras la sentaron en el suelo y la rodearon para agredirla con la palabra: la criticaron y le señalaron “cuáles eran todos los defectos que tenía y que debía cambiar para ser una mejor persona”, y así la aceptarían en su grupo.
Si bien no la agredieron físicamente, sí golpearon su autoestima, sembrando en Lucía un trastorno de ansiedad catalogado en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales como “fobia social”, que consiste en temor a volver a ser rechazada socialmente, incluso en la adultez.
Han pasado 15 años desde entonces. Lucía no recuerda con exactitud las palabras que usaron las niñas para criticarla, pero sí guarda memoria de cómo la hicieron sentir. “Me hicieron sentir traicionada. Nunca esperé que mis mejores amigas fueran a criticarme como lo hicieron. Creo que lo más difícil fue sentir que no eran las personas que yo pensaba y darme cuenta de que no me apreciaban, como decían, por todas las cosas malas que veían en mí”.
Ese día al llegar a su casa se tumbó en su cama a llorar. “No quería existir. No es que me quería suicidar, solo no quería ser yo, no me sentía bien conmigo misma. Lloré mucho y no quería volver a la escuela”.
Los consejos de su mamá y su hermana la ayudaron a sobrellevar el problema e ir de vuelta a la escuela. Ante la situación, “mi mamá y mi hermana me dijeron: ´¿Quiénes son ellas para criticarte y decirte cuáles son tus defectos? ¿Acaso ellas no tienen defectos?´. Esa frase fue la que me dio fuerza para darme cuenta de que tampoco es que yo esté tan mal y que todos tenemos defectos”.
Hoy Lucía tiene 28 años y acudió el año pasado a terapia psicológica tras tener una discusión con una amiga de confianza, ya que esta la criticó fuerte, haciéndola revivir el incidente de la adolescencia. Ahí con la psicóloga se dio cuenta de que había sido víctima cuando era niña de bullying, un diagnóstico que ella no esperaba, pues no imaginó que aquel mal rato que pasó era un caso de acoso escolar propiamente.
LA VIOLENCIA NO ES UN JUEGO DE NIÑOS
Un estudio que midió la prevalencia del bullying en la región y lo comparó con el mundo concluyó que “América Latina es la región con los niveles más altos de bullying escolar”, una situación que no excluye al país, afirma Marti Ostrander, gerente regional de comunicaciones de Plan Internacional.
Pese a ello, Panamá no cuenta con una ley que aborde estos casos, por lo que no hay cifras que midan su presencia, recalca.
Sin embargo, el Ministerio de Educación (Meduca) registra casos de violencia escolar que incluyen hurto, agresión física y verbal, etc., ocurridos en colegios oficiales (ver tablas).
La psicóloga Luz María Córdoba, directora de la Dirección Nacional de Servicios Psicoeducativos del Meduca, afirma que “actualmente no tenemos registrado casos de bullying; eso no significa que no existan estos casos. Tenemos que hacer una separación entre violencia escolar y bullying para tener un registro respecto a esto último”.
PERCEPCIÓN DEL ACOSO
El reciente “Análisis de la encuesta sobre bullying de la Fundación Relaciones Sanas” es un informe que mide por primera vez en el país la percepción que tienen 3 mil 45 estudiantes sobre el acoso escolar, quienes cursan entre el tercer y duodécimo grado en colegios públicos y privados de la capital, a través de una encuesta exploratoria (ver gráfica).
El mismo fue coordinado por las psicólogas Marien Chamorro de Varela y Solymar Dolande de Mejía, del Programa de Bullying de la fundación.
El hecho de que el cyberbullying fuera percibido como el segundo tipo más frecuente es uno de los hallazgos más impactantes de la encuesta, afirma Dolande de Mejía. “Las redes sociales crecen a pasos agigantados, y los jóvenes, al tener tanto acceso, siempre van varios pasos por delante. Para detener este tipo de bullying es crucial que podamos involucrarnos de manera sana en el mundo tecnológico de nuestros hijos. No podemos alejarlos de la tecnología, pero sí podemos enseñarles a protegerse y a utilizarla de forma adecuada”.
Por esto, Plan Internacional junto con Cartoon Netwoork y otras organizaciones (World Vision) lanzaron en septiembre la app “Basta de bullying”, indica Ostrander. “Con esta se puede bajar del teléfono información sobre qué hacer si eres víctima, testigo, o padre o madre y crees que tu hijo o hija es bully o víctima del bullying”.
RECOMENDACIONES
La psicóloga Dolande de Mejía afirma que muchas veces los padres les dicen a sus hijos: “Si te pegan, ¡pega!” o “si te insultan, ¡insúltalos!”.
“Algunos dirán que lo hacen para enseñarles a los hijos a defenderse, pero el mensaje que estamos enviando es que está bien responder con violencia cuando nos sentimos atacados, además de que le pasamos la responsabilidad al niño de defenderse él solito, como si no tuviera quien lo proteja. Es un círculo vicioso que debemos romper educándonos sobre cómo manejar el bullying sin violencia en casa y en el colegio si queremos tener adultos tolerantes y respetuosos en el futuro”, asegura.
Por ello recomienda crear programas de acción y prevención de bullying en los colegios.
Con ella coincide Chamorro de Varela, quien reitera que “es importante trabajar los valores, tales como la tolerancia, respeto y solidaridad”.
Para combatir el acoso, Nivia Rossana Castrellón, técnica de la Unión Nacional de Centros Educativos Particulares, añade que tanto la víctima como el victimario deben ser atendidos, “a fin de hacer entender que se trata de conductas inaceptables y reprochables”.
Lucía, al haber sido víctima de bullying, aboga por la amistad franca, la comunicación clara y el fortalecimiento de la autoestima.
Ella piensa que ha podido enfrentar sus miedos gracias a la comunicación. “Si hoy una persona me hace revivir eso que sentí en mi adolescencia, procedo a abordar el caso en el momento”.
Confiesa que la terapia psicológica la ha ayudado a no ser tan dura consigo, a aceptarse y a no cambiar por otro. “Si los demás quieren estar contigo van a estarlo. Lo más importante es que uno se tiene que querer a sí mismo, porque tú vas a vivir toda tu vida contigo mismo y con nadie más, así que trata de ser la mejor persona que puedas ser, y ¡qué importa si a la gente le gusta o no! Si estás contento contigo mismo es suficiente”.
(*El nombre fue cambiado a petición de la fuente)
Preparan anteproyecto
Panamá no cuenta con una normativa vigente en materia de bullying escolar, dice el abogado Ramón Varela, de la firma Morgan & Morgan.
Por ello, Varela es uno de los cinco abogados de la firma que llevan a cabo un borrador de anteproyecto de ley para “crear conciencia en la población y brindar mecanismos que ayuden a disminuir las incidencias de actos de bullying”.
El anteproyecto busca promover la buena convivencia escolar y prevenir la violencia física o psicológica, agresiones, exclusión u hostigamientos, recalca.
“Estamos en el proceso de integrarnos al esfuerzo de organizaciones internacionales para promover legislación a favor de la niñez, y nuestra intención es que dentro de esa agenda se recoja una participación de un número mayor de actores de la sociedad civil para enriquecer el anteproyecto. La idea es que, una vez consensuado, pueda ser presentado a consideración del Órgano Legislativo”.

