Desde mordidas, codazos y cabezazos hasta lágrimas de cocodrilo se han apreciado en el Mundial Brasil 2014.
Las emociones de los deportistas han estado a flor de piel, hecho testimoniado en los 12 estadios en que 32 equipos se han enfrentado en la duodécima versión de la fiesta futbolística.
Para enfrentarse a un duelo en el Mundial no basta con entrenar lo suficiente, sino que también hay que saber cómo manejar las emociones para no terminar siendo presas de estas.
La mordida en el hombro que el futbolista Luis Suárez, de Uruguay, le propinó a su rival Giorgio Chiellini, de Italia, –al minuto 79, momentos antes de que la Celeste anotara su único gol que la haría pasar a octavos– es un ejemplo del mal control deportivo cuando se está bajo presión.
Tras el acto, Suárez fue suspendido por la FIFA por nueve encuentros y está inhabilitado durante cuatro meses para cualquier actividad vinculada con el fútbol. Aunque pidió disculpas señalando: “me comprometo públicamente a que nunca volverá a ocurrir un incidente como este en mi intervención”, la audiencia no olvida que ha mordido un total de tres veces.
La agresión aflora entre los futbolistas ante el temor de perder.
Muestra de ello fue el codazo que el camerunés Alex Song le dio en la espalda a su contrincante Mario Mandzukic, de Croacia, justo cuando el equipo de este último llevaba la delantera 1-0 en el primer tiempo. Mientras que Song quedó suspendido por tres partidos, Mandzukic fue clave en la victoria de su equipo al lograr los dos últimos goles del juego y cerrar el marcador 4-0.
La frustración que vivió Képler Laverán Lima Ferreira, mejor conocido como Pepe, del equipo de Portugal, al ver que perdían 0-2 contra Alemania, se reflejó cuando le dio un cabezazo a su contrincante Thomas Müller, que le trajo la expulsión del partido, y terminó con el triunfo de Alemania, que anotó 4 goles. No es la primera vez que Pepe reacciona así, pues se le conoce como un futbolista agresivo por golpear y patear a sus rivales en juegos anteriores.
Hasta varios integrantes de Brasil, país que ha sido cinco veces campeón del mundo, han sido un manojo de nervios en esta Copa 2014. Prueba de esto fue que varios de sus jugadores derramaron lágrimas antes y después de enfrentarse a Chile, partido que quedó 1-1 y en el que resultó vencedor el equipo verdeamarelo tras penales. Conozca en la siguiente página las perspectivas de algunos especialistas de la conducta.

