Albert Einstein

Si acaso pudo haber existido alguien que haya merecido el título de “genio”, ese ser se llamó Albert Einstein (1879-1955).

Fue un físico de origen germano. No ha habido hasta ahora otra persona que haya causado un golpe o impacto sobresaliente a la ciencia y a la tecnologías modernas y cuyas ideas transformaron la manera de cómo los hombres de las ciencias miraban el universo y asentaron la base de muchos de los avances tecnológicos del siglo XX.

La subida de nuestro hombre de hoy a la fama se inicia cuando laboraba como técnico ayudante en el lugar encargado de las patentes en Suiza.

Había enviado cuatro artículos a la revista Aannales der Physic, que había escrito en sus ratos libres. Se puede decir, sin embargo, que ellos cambiaron el mundo.

En uno actualizó la teoría cuántica de la radiación, en otro el movimiento browniano, y en otro expuso la ecuación matemática más famosa de la ciencia: (E=mc2).

Obtuvo entonces una cátedra en una Universidad de Suiza. Más tarde expuso la teoría de la relatividad general. En 1921 ganó el Premio Nobel en Física por sus trabajos. Su labor desembocó en maravillas de cosas modernas como la televisión, los rayos láser y los semiconductores.

Sin embargo y cosa curiosa, también tuvo fama de despistado.

Adoraba a los niños y fue un pacifista.

Se puede añadir que a pesar de lo último, desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la bomba atómica.

Siendo profesor de la Universidad de Princenlos en 1939 le dijo al Presidente estadounidense Franklin D. Roosvelt (1882-1943) que los científicos de Alemania estaban desarrollando un arma nuclear. Esto generó una reacción que llevó al gran país del norte de América a tener su propio programa nuclear, el cual a su vez finalizó con la destrucción de las urbes japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

La revista Time en el año 2000 llamó a Einstein el personaje del siglo.

Fue un gran partícipe del movimiento sionista. Después de la Segunda Guerra Mundial se le ofreció la Presidencia de Israel, la cual no aceptó.

Sin embargo, Einstein aprendió a hablar algo tarde y no fue un estudiante sobresaliente. Durante el curso de su carrera académica una vez que terminó sus estudios no encontraba trabajo ni en física ni en matemática.

¿Y qué de nuestra frase de hoy? Pues dice: “Los sabios son los que buscan la sabiduría y los necios piensa haberla encontrado”. Es de Napoleón I (1769-1821), quien nació en Córcega y fue Emperador de los franceses entre 1804 y 1819.

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