El cineasta estadounidense Woody Allen, de 78 años, volvió a negar ayer los supuestos abusos sexuales de los que le acusó su hija adoptiva Dylan Farrow, en la misma columna del diario The New York Times (NYT) en la que se conocieron las denuncias hace una semana.
En el texto publicado ayer, Allen asegura que quería a Dylan Farrow y que nunca abusó de ella, y explica las acusaciones asegurando que su madre Mia Farrow incitó a la pequeña a odiarlo.
“Por supuesto que no abusé de Dylan. La quería y esperaba que un día entendería cómo había sido engañada (...) y explotada por una madre más interesada en su propia enconada ira que en el bienestar de su hija”.
“Ser enseñada para odiar a tu padre y hacerte creer que ha abusado de ti ha supuesto un daño psicológico en esta adorable joven y Soon-Yi [la actual pareja del director] y yo esperamos que un día entienda quién la ha convertido en realidad en víctima”.
“Nadie quiere evitar que las víctimas de abusos hablen, pero hay que tener en cuenta que a veces hacen acusaciones falsas y eso es también algo terriblemente destructivo”, señala Allen, quien afirma que estas declaraciones son su última palabra sobre la cuestión y que nadie hará más comentarios al respecto en su nombre. “Ya ha sufrido suficiente gente”, dice Allen.

