La película de suspense La isla mínima del director español Alberto Rodríguez impresionó ayer al público y crítica en el festival de San Sebastián, donde también dejó buen sabor de boca la última cinta del francés François Ozon, Une nouvelle amie.
“La idea era hacer una película de trama, de suspense”, confesó sin rodeos Alberto Rodríguez en la rueda posterior al pase de su filme en el centro Kursaal de San Sebastián.
La isla mínima es la historia de dos policías en 1980, en los primeros años de la democracia española tras la dictadura franquista, que tendrán que esclarecer un crimen en un pequeño pueblo del sur de España. “El río subterráneo que lleva por debajo (la trama) habla del año 80, que fue muy tenso, habla del choque que se produce entre un policía que viene del anterior régimen y otro que viene con aires nuevos y renovadores”, explicó Rodríguez, que ya cosechó un gran éxito con su última incursión en el cine policiaco Grupo 7.
La película gustó en San Sebastián, donde se proyectó en la sección oficial a concurso, en la que competirá con Une nouvelle amie, de François Ozon, que ya ganó la Concha de Oro a la mejor película en 2012 con Dans la maison.
En su nueva película, Ozon, experto en mostrar relaciones amorosas poco convencionales, relata la historia de dos mujeres, una de las cuales promete al morir la otra que cuidará de su marido y de su hijo recién nacido. Se entabla entonces “una historia de amistad que acaba en historia de amor con un travestido”, relató Ozon.
La película es una adaptación de una novela de Ruth Rendell, explicó Ozon, también guionista de la cinta.

