Las diferencias entre arte y artesanía han rondado el hecho y la categorización del producto artístico por más de cinco siglos. Dicha disputa data de cuando los artistas del Renacimiento vieron en ellos mismos a creadores de realidades bellas -y nuevas- y por lo tanto, quisieron poner murallas conceptuales de por medio para separarse lo más posible del calificativo de artesano.
El artista colombiano Federico Uribe, cuya muestra “Dos Hemisferios” se exhibe hasta el 5 de mayo en el Museo de Arte Contemporáneo, aborda esta problemática de diversas maneras.
A primera vista, se vuelve obvio que su trabajo se acerca mucho más al diseño. Su técnica consiste en crear figuras y formas, a través de la utilización de materiales como colores de zapatillas fijados con alfileres, todos en vivos colores, que solo con la distancia le es posible al espectador vislumbrar la totalidad de la obra.
Una de las piezas más llamativas es la que se titula “Estuve pensando”, en la que se observa la figura de un hombre tejiendo su propio cabello y que recurre a un efecto muy utilizado en plástica que se conoce como trompe-l´Å“il o trampa visual, en la que un elemento que está dentro de la obra “sale” del marco, es decir del espacio de la composición. Eso es lo que ocurre en esta obra de Uribe: la trenza del personaje sale y da varias vueltas en el piso.
En otra parte de la muestra, Uribe parte del mismo punto, esta vez con cables eléctricos. La pieza más curiosa es la que recrea una vez más la metáfora ya hecha convención, que representa al pensamiento como una maraña de cables y que se titula “El pensador”.
En la segunda ala, Uribe presenta una serie de figuras esféricas, creadas con fragmentos de lápices de colores, en los que muestra combinaciones naturalmente armónicas, como los grupos de rojo, amarillo y naranja o rojos y rosados, dando la ilusión de degradación, a la que viene aparejada una sensación de movimiento. No sorprende que haya escogido precisamente formas esféricas, dado que son las que más aportan al propósito de resaltar el aspecto volumétrico. Es precisamente por la entronización de la tercera dimensión en la obra la razón por la que puede considerarse también un trabajo escultórico.
En conjunto, indudablemente se observa en su trabajo la presencia de lo matérico, en el sentido más amplio del término, y también se perciben las referencias históricas al arte povera, el movimiento italiano del siglo XX que buscó introducir a la obra de arte “materiales no artísticos”. Sin embargo, no hay ni indicios de que fueran usados bajo las marcas conceptuales que plantearon estos movimientos.
Considero que la clave bajo la que se pueden comprender estas obras es el disfrute del juego perceptivo que se establece entre la obra y el espectador. A no dudarlo se trata de una obra de cuidadoso detalle e ingenio, por lo que llama la atención sobre todo de los más pequeños. Pero por haber privilegiado casi por completo el aspecto formal y dejado de lado el contenido conceptual, corre el riesgo de acercarse al craft, más que a una forma de arte, solo salvando la excepción de que el artista considerara su obra como una forma de arte naïf.
INFORMACIÓN
LUGAR.
Museo de Arte Contemporáneo.
DIRECCIÓN.
Martes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

