La Bienal Europea de Arte Manifesta abrió ayer sus puertas en San Petersburgo en una edición muy politizada y marcada por los llamamientos al boicot.
Hasta el 31 de octubre, el famoso museo Hermitage acogerá obras de unos 50 artistas, entre ellos clásicos contemporáneos como Joseph Beuys y Gerhard Richter. Además de la oposición a la política del presidente Vladimir Putin, esta edición de la Manifesta pone el foco en el tabú de la homosexualidad en Rusia y la tradición cultural del gigantesco país, como su ballet clásico.
Se espera que a lo largo de los 125 días que se prolongará la bienal acudan a San Petersburgo en torno a 500 mil visitantes.
La Manifesta, que rota de sede, se decantó por San Petersburgo para no doblegarse ante los activistas ruso-ortodoxos y otros detractores.
