Aun más allá del fin del mundo, en la base científica Carlini, los argentinos mantienen sus costumbres y se preparan para celebrar la Navidad con un asado regado con Malbec, el vino estrella del país, entre los hielos antárticos.
Un total de 85 científicos y técnicos pasarán las fiestas navideñas en Carlini, en la Isla 25 de Mayo, donde en estos días la temperatura se mantiene entre menos 5 y 0 grados.
“El asado no puede faltar en Navidad ni siquiera en la Antártida”, comenta Fernando Gallardo, jefe a cargo de Carlini. Trabajos sobre microorganismos y mamíferos centran la actividad de los científicos de la base, reconocida, además, por su equipo de buzos y por ser la única que cuenta con una cámara hiperbárica en la isla.
“Es la única base donde se hace buceo todo el año en apoyo a la comunidad científica”, explica Ariel Vázquez, militar y buzo de Carlini.
Bajo el agua, las agresivas focas leopardo, depredadoras, y no las bajas temperaturas, constituyen el mayor riesgo para los buzos, continúa Vázquez.
Los estudios científicos que se desarrollan aquí están permitiendo documentar importantes signos del cambio climático, en un continente considerado el regulador del clima mundial, el más alto, seco y frío, donde se concentra el 70% del agua del mundo.

