El cine y la televisión han señalado las costumbres estadounidenses como únicas dignas de ser imitadas.
La gente viste jeans, come hamburguesas, bebe Coca-Cola, celebra Halloween haciendo más o menos el ridículo y entroniza al pavo como única ave digna de honores culinarios en día de fiesta grande: Día de Acción de Gracias y la Navidad.
Pues parece que el protagonismo del pavo se va ciñendo cada vez más a los usos anglosajones.
El caso es que el asado de pavo, majestuoso (eso no se puede discutir), preside la mesa de Navidad en muchísimos hogares de Estados Unidos.
Y en más sitios, claro, olvidando tradiciones propias. En España, por ejemplo, ese primer puesto en cuanto a aprecio de las aves de corral o lo ocupa hoy el pavo.
