El imparable aumento de la urbanización, los incesantes movimientos migratorios, el deficiente sistema de distribución de agua y la capacidad del virus del dengue de adaptarse para sobrevivir han provocado que la incidencia de esta enfermedad crezca exponencialmente en América Latina.
Así lo afirman dos de los principales expertos en la materia, Eduardo Massad, profesor de Informática Médica de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, y Roberto Tapia-Conyer, del Instituto de Salud Carlos Slim, en una entrevista con Efe en Bangkok, donde se ha celebrado el Congreso Internacional de Enfermedades Infecciosas.
Ambos recuerdan que son las hembras de los mosquitos Aedes albopictus las responsables de transmitir de un latinoamericano a otro el virus del dengue, una enfermedad infecciosa que si evoluciona de manera severa puede causar la muerte.
La última gran epidemia de dengue en Latinoamérica ocurrió en 2010. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) 1.8 millón de personas contrajeron la enfermedad y mil 167 fallecieron.
La incidencia del mosquito preocupaba a las autoridades desde hacía 30 años, pero esta última epidemia encendió las alarmas porque se constató que el virus estaba presente en casi la totalidad de los países del continente, y con una alta prevalencia en Brasil (más del 50%) y en Venezuela, Colombia, México, Costa Rica y Honduras.
Según las estimaciones, los costos de control de la enfermedad en América Latina se elevan a más de mil millones de dólares anualmente, y superan los mil 500 millones en años de epidemia.
“El proceso de urbanización en Latinoamérica se da de la periferia al centro, y la ciudad crece en forma de capas de cebolla en condiciones precarias que son las idóneas para la proliferación del vector”, explica Massad.
