En las calles, los lugares de trabajo, los mercados, los domicilios, el azúcar está prácticamente en boca de todos desde la aparición del cuarto creciente lunar que anuncia el comienzo del ayuno en Níger, donde es un elemento central en la tradición del Ramadán.
En ese mes sagrado, el azúcar se convierte en el producto alimentario más consumido del país, donde más del 80% de la población es musulmana.
“El fuerte consumo está ligado al hecho de que se utiliza en la preparación de bebidas que sirven para romper el ayuno, como los zumos y los caldos que integran la alimentación popular en este período”, explica Burema Amadu, nutricionista en Niamey.
Para el sociólogo Musa Idrisa, el gesto de ofrecer azúcar a los padres, amigos o conocidos durante el Ramadán cuando se dispone de medios no es una obligación religiosa, sino simplemente una práctica cultural para reafirmar los vínculos de solidaridad en el mes en que se expían los pecados.
