La añoranza del blanco, estampado en el vestido de novia, acaparó la atención en Shanghai, Yakarta y Tokio, tres puntos en el lado oriental del planeta en donde la industria textil tuvo su momento de exposición esta semana.

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Blanco de ensueño

En las telas afloró el diseño variado, la rugosidad, el plisado, el tul y la gasa; la tendencia se inclinó por los vestidos abultados o acampanados hacia los bordes del faldón.

Detalles en colores pasteles se asomaron a las propuestas y el velo discreto se acortó, incluso, hasta quedar reducido a un tocado.

El alto relieve retomó protagonismo y las transparencias siguieron el compás.

El estampado croquelado, el encaje romántico, los guantes altos y los zapatos color ´nude´ fueron parte de las pasarelas en estas diversas creaciones por parte de los diseñadores.

Los ramos lucieron naturales en la mayoría de los casos, y los colores rosado y blanco fueron los de mayor presencia en la pasarela destinada a las damas que darán el sí a su unión matrimonial.