Entre 100 mil y 200 mil personas acudieron a Estocolmo para ver la boda de la princesa Magdalena y el empresario estadounidense Chris O´Neill.
Magdalena, la tercera hija de los reyes de Suecia, saludó brevemente el viernes desde la ventana del Grand Hotel al centenar de curiosos que se habían acercado a presenciar el comienzo de las celebraciones.
Entre los invitados a la cena de gala estuvo el modisto italiano Valentino, que ha diseñado el vestido de novia de la princesa.
En 2010, más de medio millón de personas acudieron a Estocolmo para ver la boda de la princesa heredera Victoria y el príncipe Daniel. Al contrario que en esa ocasión, el portavoz de la corte, Bertil Ternet, ha subrayado que esta vez se trata de una ceremonia “meramente privada”, que el rey paga de su propio bolsillo.
Estocolmo amaneció ayer con sol y el cielo despejado, mientras operarios engalanaban la entrada a la capilla del palacio real.
También fueron instaladas vallas de seguridad a lo largo de la ruta que los recién casados recorrerán en carruaje para saludar.
Posteriormente, la pareja y los invitados fueron trasladados en ferry hasta el palacio de Drottingholm para el banquete.
Entre los invitados figuraron los príncipes herederos de Dinamarca y Noruega, el príncipe Eduardo de Inglaterra y la princesa japonesa Takamado. La casa real española no envió a ningún representante.
Magdalena, de 30 años, es la hija menor del rey Carlos Gustavo y la reina Silvia. Ella y O´Neill, que posee la nacionalidad británica, se conocieron a través de amigos comunes en Nueva York y anunciaron su compromiso en octubre. La princesa se había mudado a la metrópolis estadounidense tras la ruptura de su primer compromiso con un abogado sueco en 2010.
