CONTRAPUNTEO: Español

Se atribuye al monarca español Carlos V, allá por la medianía del siglo XVI, haber confesado que empleaba el italiano para hablar con las damas (de amor, dicen otras versiones), el alemán para dirigirse a su caballo (no pensemos mal, un caballo bien podía valer un reino y era insustituible en el campo de batalla); en francés si era para hombres su mensaje (a cuestiones de Estado debe haberse referido), mientras que reservaba el castellano para hablarle a Dios (o de Dios, así lo he oído también).

En febrero de 2010, el entonces presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de visita en la Casa Blanca, aludiendo o no a Carlos V, habló ante el presidente Barack Obama con estos o parecidos términos: “Permitidme expresar mi mensaje en español, la primera lengua en que se rezó a Dios en estas tierras”.

Para encomendarse a Dios no creo que existan lenguas oficiales; por otro lado, cada lengua tiene cimas y valles a la hora de las comparaciones (el principal valor que tiene la primera lengua, sea cual sea, es que es nuestra), y si hay lenguas francas o “internacionales” es porque pasan por su momento (alguna vez lo fue el latín, hoy declarado muerto). Sobre ese título pesan consideraciones políticas, amarradas a la fuerza económica (decía Nebrija, en aquel crucial 1492: “La lengua es siempre compañera del imperio”).

Se sostiene que ciertas lenguas, o su aprendizaje, predisponen al cerebro para la adquisición de conocimientos en general, y para conceptos complejos en particular (digo: si nos acostumbrásemos a usarlo a menudo quizás lograríamos efectos similares).

Es ideal conocer más de una lengua; sin embargo, etiquetarlas busca casi siempre complacer las tendencias, las que, quiérase o no, van unidas a elementos sociopolíticos y económicos que inclinan la balanza; pero la lengua se basa en tales elementos, no al revés.

El español sigue expandiéndose sin declinar desde que Colón lo trajo a América, cual mascarón de proa de sus naos, en el crespúsculo del siglo XV, y aquí sigue arraigado, hermanándonos, distinguiéndonos, y con presencia sustancial en el marco de las tecnologías de la información.

¿Que es la mejor lengua del mundo? Para mí, sí. Aunque concedo la razón a los malgaches, a los aimaras o a los bostonianos que digan lo mismo de la suya; total, plantados frente a Dios, con ella le hablaríamos. (El autor es escritor y catedrático de lengua, literatura y semiótica).

Última Hora

  • 14:30 Jérémy Doku amplía su vinculación con el Manchester City hasta 2031 Leer más
  • 14:21 Ventura Vega es el nuevo ministro de Educación tras renuncia de Lucy Molinar Leer más
  • 14:17 La Repregunta | 13 de agosto Leer más
  • 14:00 Del campo de entrenamiento a la Copa del Mundo Leer más
  • 14:00 OMS informa de una positividad de la gripe inferior al 10% y una baja actividad del SARS-CoV-2 a nivel mundial Leer más
  • 12:35 Panamá mantiene avisos de vigilancia por calor extremo, fuertes lluvias y oleajes este fin de semana Leer más
  • 12:30 ¿Quién vigila a quienes hacen las leyes? Leer más
  • 05:02 Arriaga: El corazón de un cazador solitario Leer más
  • 05:00 Messi no evita la eliminación del Inter Miami Leer más
  • 05:00 Déficit cede en el primer semestre, pero persisten retos por deuda y recaudación Leer más