CONTRAPUNTEO: ¡Mi apartamento!

¡Saludos desde las alturas! Acá la vida adquiere otra perspectiva; no lidiamos con gallinas que se cruzan de patio, nuestras plantas viven en sus higiénicas macetas y antes que toque la puerta un vendedor de biblias intolerante, se las verá con el portero.

Por aquí las remodelaciones son hacia adentro, difícilmente verás una residencia que imita un castillo de bajo presupuesto. Lejos de ser individualistas, nosotros vivimos en comunidad, solo que más ordenadamente; fijamos cuotas de mantenimiento y aprendemos –unos más que otros –a vivir en consciencia del bien común.

Ha sido un largo camino, pero las leyes de propiedad horizontal van avanzando y la sociedad se ajusta a su propio crecimiento. Ya no tenemos suficiente espacio en las ciudades para hacer casitas.

Al cableado de electricidad se sumó el de la televisión por cable y el internet, la basura sigue aumentando y el espacio disminuyó. En los edificios de apartamentos, los cables van por dentro, se construyen las tuberías con distribución hacia cada unidad, se reservan áreas de uso comunitario y vamos aprendiendo a compartir la vida sin abusar del espacio de los vecinos.

Aun cuando quedan personas que no emiten sonido alguno al entrar en un ascensor, otra gente empieza a encontrar ahí una oportunidad para iniciar relaciones personales y hasta de negocios.

El paseo dominguero suma puntos al apartamento. Aquellas mangueras despilfarrando agua en jardines privados, las piscinas solitarias con alto costo de mantenimiento y poco uso, los garajes repletos de cosas que se compraron para ser olvidadas en esos monumentos al consumo, los enrejados claustrofóbicos, esos árboles a punto de caer sobre el techo, las termitas, el comején, la capacidad de desentonar de algunos vecinos del barrio, y todo el engranaje de egoísmos y territorialidad me hacen volver corriendo al apartamento.

La fortuna de algunos cuyas casas quedan céntricas, se ve disminuida por los ruidos y demás inconvenientes de tener una casita cerca de los comercios. ¿Quién quiere ser el vecino de atrás de un restaurante o de un supermercado? Paso, pero me gusta tenerles algo cerca y es lo que ocurre cuando vives en apartamento, es más fácil ubicarlos “cerca de todo”.

El apartamento es el nuevo refugio. De las casas guardo la nostalgia, eran otros tiempos, cuando las ciudades no estaban tan saturadas.

La autora es escritora.

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