La expectativa de vida de un niño o joven con cáncer alcanza el 80% en países desarrollados, pero en Latinoamérica muchas veces el pequeño paciente no llega ni siquiera a tener un diagnóstico correcto.
Así, con la realidad cruda, se inauguró en la ciudad de Panamá, el pasado jueves, el VI Encuentro Latinoamericano de Organizaciones de Ayuda a Niños con Cáncer en la posada Yo tengo un amigo de la Fundación Amigos del Niño con Leucemia y Cáncer (Fanlyc).
“América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí la que presenta mayores desigualdades”, indicó Edith Grynszpacholc, integrante del comité ejecutivo de la Confederación Internacional de Organizaciones de Padres de Niños con Cáncer (ICCCPO, por sus siglas en inglés), ante unos 60 delegados de 40 fundaciones y asociaciones que ayudan a los niños y jóvenes con cáncer en 13 países de la región latinoamericana.
Las grandes disparidades que se registran en los tratamientos y cuidados paliativos no son solo entre los países, sino entre las ciudades y los pueblos, recalcó.
La ICCCPO, representante de las familias de niños con cáncer de 157 entidades similares a Fanlyc en 87 países, es la responsable de la reunión que se desarrolla hasta hoy domingo en Panamá, con la meta de optimizar la gestión y resultados de estas organizaciones no gubernamentales, además de gestar campañas y actividades regionales sobre cáncer infantil y recoger en tinta y papel las necesidades más apremiantes para presentarlas ante las instancias locales de salud, apuntó Grynszpacholc.
De hecho, en Panamá, Fanlyc brinda apoyo a 865 niños con diagnóstico de cáncer y el 60 % de ellos no tiene seguro social ni recursos para costear sus tratamientos, destacó Leslie Ducruet, directora ejecutiva de la fundación.
Es una prueba más, replicó Grynszpacholc, para que el tema del cáncer infantil entre de lleno en la agenda pública.

