El actor italiano Aniello Arena fue el protagonista esta semana en el Festival de Cine de Cannes, no solo por protagonizar Reality, de Mateo Garrone, sino también por su ausencia, justificada porque está en prisión desde hace años.
Así lo explicó Garrone al presentar su película, que cuenta la historia de Luciano, un hombre que se obsesiona con entrar al programa Gran Hermano y que está muy ajustadamente interpretado por Arena.
Paradise: Love fue otro de los títulos en competencia presentados, y trata sobre el turismo del sexo. Tiene sol, arena y sexo, pero la película del director Ulrich Seidl es nefasta y perturbadora. La cinta muestra a mujeres europeas de mediana edad en un centro vacacional keniano en busca de romance con jóvenes locales.
En tanto, el australiano John Hillcoat se llevó la mejor acogida en lo que va de festival con Lawless, una historia muy violenta sobre la época de la ley seca en Virginia en la que destaca la espléndida actuación de Guy Pearce. La cinta se basa en hechos reales y tiene paralelismos con la fracasada guerra contra la droga.
Por su parte, Cristian Mungiu, ganador de la Palma de Oro de Cannes en 2007 con Cuatro meses, tres semanas y dos días, regresó con Beyond the hills, inspirado en un caso real que causó sensación en Rumania cuando una joven falleció tras una sesión de exorcismo en un monasterio.
La cuota latina del festival ha llegado de la mano de Los salvajes, un “falso western” del cineasta argentino Alejandro Fadel, y de La sirga, metáfora de la violencia en Colombia, a cargo del director William Vega.
