El misterio alrededor de la verdadera edad e identidad de la mona ´Chita´, que falleció el pasado 28 de diciembre en Florida, insta a recordar el uso de animales que Hollywood ha hecho para rodar películas, desde el delfín ´Flipper´ a la orca ´Willy´, pasando por el cerdito ´Babe´ y la perra ´Lassie´.
´Chita´ no era mona sino mono, no se sabe exactamente su edad y qué planos de las películas de Johnny Weissmuller se corresponden a él o a otro chimpancé que Hollywood tenía bajo nómina.
El cine, arte del engaño por excelencia, sigue utilizando a “animales-actores” para llamar la atención de su público.
El director Aki Kaurismki prefiere trabajar con perros que con actores, porque así “con silbar es suficiente” para comunicarse con ellos, dice.
En Le Havre, su última película, cuenta con una perra llamada ´Laika´ y que es miembro de una familia con siete generaciones de perros-actores.
Hollywood, que en un principio pensó en utilizar a hombres disfrazados para el filme, trabajó con innumerables chimpancés para dar vida al amigo de Tarzán.
Lo mismo sucedió con ´Babe´, que al ser un lechón crecía con rapidez y tuvo que ser interpretado por 48 gorrinos diferentes. Los 101 dálmatas de Walt Disney, en la versión con Glenn Close, fueron en realidad 230 cachorros y 20 perros adultos.
En War Horse, Steven Spielberg hila un drama bélico alrededor de un caballo convertido en héroe de guerra y en The Artist, la mascota elegida es un perro llamado ´Jack´ que en realidad fue interpretado por tres perros, ´Uggie´, ´Dash´ y ´Dude´, peinados y maquillados para parecer el mismo.
