El actor, director y productor de cine estadounidense George Clooney enterró dignamente su vida de soltero en Venecia y ayer sábado esperó a 136 invitados famosos para comenzar las celebraciones de su boda con la abogada británica de origen libanés Amal Alamuddin.
Los dos tórtolos, que el viernes llegaron a Venecia, atravesaron el Gran Canal saludando a admiradores y fotógrafos antes de instalarse en el hotel Cipriani, preferido de la jet set.
El viernes al atardecer, el actor estadounidense burló la vigilancia de los paparazzi para cenar con un grupo de amigos en el restaurante Da Ivo, en la plaza San Marco.
Según uno de los mozos, el menú fue delicioso: flores de calabacines, higos con jamón, pasta fresca con trufas.
Luego, bajo un diluvio de flashes, el futuro esposo volvió a subir al barco, con su padre y amigos, para terminar la velada en el hotel con un cigarro y una botella de tequila.
A pesar de la publicidad, que lo convirtió en el bebedor de café más sexy del planeta, fue con tequila que George Clooney festejó con su amigo Rande Berger, marido de Cindy Crawford.
Por su parte, Amal Alamuddin llevaba un vestido rojo largo para pasar la velada con sus amigas bajo los frescos del hotel Aman.
La pareja, nuevamente reunida, recibió ayer sábado a 136 invitados para una comida de gala en el hotel Aman.
En Venecia hay rumores de una posible ceremonia de intercambio de consentimientos en el lujoso hotel Aman. Otros aseguran que los dos tórtolos ya se casaron en Florencia, en el lago de Como o en Londres. Aunque no hay alguna información oficial, el casamiento propiamente dicho debería tener lugar el lunes en la Alcaldía.

