Las fluctuaciones entre los tonos cítricos, pasando por los más encendidos como el amarillo al mostaza, así como el estampado animal, lideraron en los desfiles de las maratónicas Semanas de la Moda en París, Madrid y Milán.
Las cortes rectos en su mayoría acompañaron a la versátil tonalidad en las pasarelas.
El amarillo fue implementado en los atuendos por parte de renombrados como Gucci y los emergentes creadores provenientes de las escuelas de diseño de modas.
Los modistos se decantaron por las botas altas, que son un complemento exitoso para la temporada otoño-invierno 2014.
Elementos pesados como abrigos o grandes gafas oscuras acompañaron los atuendos. Los detalles florales se manifestaron tímidamente sobre el poliéster y los tejidos de lana.
Una vez más, los cuellos en corte V fueron empleados en las vestimentas y los hombros redondearon entre las creaciones francesas, españolas e italianas, cerrando así el ciclo de las pasarelas.
