El estadounidense Glenn Cooper, autor El fin de los escribas, un thriller histórico con el que pone fin a la trilogía que han leído más de 4 millones de personas, y que enfrenta a la humanidad con la fecha del fin del mundo, asegura sentirse “obsesionado” por cómo el pasado “atrapa” el presente.
A pesar de estar encuadrada en la novela histórica, la trilogía de Cooper, que se inició con La biblioteca de los muertos y siguió con El libro de las almas, es una muestra atípica de este género, ya que su trama se sitúa en el año 2026, meses antes de la fecha en la que será el fin del mundo, según las previsiones de los escribas de la Abadía de Vectis del siglo XIII.
Un futuro próximo no muy diferente de la época actual, ya que, ha indicado el escritor, no cree que dentro de 15 años la gente “vaya en coches voladores”, aunque sí que hayan cambiado situaciones geopolíticas.
“Si pensamos en cuál puede ser la situación del mundo en 2026, es muy probable que China sea la potencia económica militar y política primera o segunda del mundo. Sus dirigentes están absolutamente decididos a conseguir que China sea el que domine el mundo”, advierte.
“Además se orientan hacia el éxito, ya que esta mezcla extraña de capitalismo y socialismo parece que es muy eficaz y tienen un apetito voraz para alimentar esa máquina”, ha añadido Cooper.
La novela plantea que es una ventaja geopolítica para los s países conocer las fechas de nacimiento y muerte de todos los habitantes del mundo.
