A los chicos no les interesa la historia como debería. Esto debe preocupar mucho no solo a los docentes y a sus padres, sino también a la sociedad en general. Porque los chicos tendrían que encontrar en el pasado un vehículo para comprender el presente en toda su plenitud y así tener la mayor cantidad posible de elementos de juicio para colaborar con la construcción del futuro.
Uno de los culpables de ese desánimo entre los alumnos son algunos de los libros de texto que los obligan a leer, obras que en ocasiones son demasiado formales, que a la larga son una serie de enumeraciones de hechos sin mayor color a la hora de ser contados; es decir, datos interesantes, pero planteados de forma aburrida y vaya que la palabra aburrida es peligrosa a la hora del aprendizaje. Es cuando la literatura puede echarle una mano a la educación, pues con argumentos bien redactados y basados en investigaciones serias, puede que despierten la aletargada curiosidad de los muchachos por el ayer. Un ejemplo positivo de esa mano que puede brindar la ficción es la serie de libros juveniles de José María Merino. Uno de ellos es ´El oro de los sueños´ (Editorial Alfaguara), en la que con imaginación y un estilo sencillo se narra el descubrimiento de América por parte de los europeos.
Sin lecciones directas, pero sí con ingenio, el chico aprenderá lo necesario de cómo fue ese acontecimiento lleno de luces y de sombras que cambió para siempre al llamado Nuevo Mundo. ¿Por qué? Porque el personaje central no es ningún almirante ni ningún otro adulto que se las sabe todas, sino un adolescente que es testigo de ese momento crucial que partió en dos la historia de un segmento de la humanidad. Merino logra una pieza divertida, que alecciona sin que se sienta y que de seguro llevará a los chicos a saber más sobre esos tiempos de conquistadores, esclavitud y aventuras, no tan distintas a lo que ocurre ahora.
José María Merino es poeta, cuentista, ensayista y novelista. Nació en La Coruña, España, en 1941. Antes de vivir solo de las letras estudió Derecho y laboró en su país en los Ministerios de Educación y de Cultura. Ha obtenido, entre otras distinciones, el Premio Nacional de la Crítica, el de Narrativa Miguel Delibes y el Nacional de Literatura Juvenil.

