El escenario de cuadrantes blancos anticipaba el tono que adquiriría la Semana de la Moda de Tokio, que culminó ayer en la capital nipona.
Las propuestas presentadas por los diseñadores japoneses e invitados internacionales demostraban que todo había sido calculado hasta el mínimo detalle.
De esta forma, Japón retoma el gusto hacia las formas geométricas y lineales, volviendo a los orígenes, algo recatados, de los cortes rectos y al aire conservador, cubriendo las piernas con pantimedias cuadriculadas.
Pliegues, lacitos con cintas y algunas piezas que se ajustaban a la cintura remarcaron los estilos en los vestuarios presentados.
La paleta de colores se mantuvo en el negro, el blanco, pasado por la gama de grises, y se vieron algunos salpicados por colores más intensos como el rojo, el verde, el lila, el celeste y el rosado.
La Semana de la Moda de Tokio representa la quinta cita más importante del mundo en este sector después de la de París, Milán, Londres y Nueva York.
