El Festival de San Sebastián se despidió ayer con la entrega del segundo premio 60 aniversario a Dustin Hoffman, actor con cinco décadas de carrera a sus espaldas, que a sus 75 años estaba como un niño con zapatos nuevos, estrenando su debut en la dirección de El cuarteto.
En una rueda de prensa del certamen, el ganador de dos Oscar echó la vista atrás a su larga carrera, y nostálgico declaró que el arte “es un misterio” porque al actuar “hay una verdad que sientes como propia, aunque no lo sea”. Y de eso trata el juego, de transmitir emociones: “El arte permanece, pero no lo es todo. Lo importante es la posibilidad de darse a los demás. “Hoffman se adentró en Hollywood por la puerta grande cuando, tras varias obras de teatro y telefilmes, Mike Nichols le ofreció el papel protagonista de The Graduate (1967). Su recordada interpretación del recién licenciado Benjamin Braddock y sus devaneos sentimentales le valió su primera nominación al Oscar.
Dos años más tarde repitió éxito y nominación como el tunante Ratso en Midnight Cowboy, y durante las dos décadas posteriores no dejó de cosechar aplausos: Little Big Man, All the President´s Men, Tootsie y, por fin, sus dos estatuillas: Kramer contra Kramer y Rain Man. Ya en la década de 1990 dio vida al capitán Garfio en la peterpanesca Hook y la Academia volvió a nominarlo por Wag the Dog.
