´E-cards´

Cuando toca defender las tarjetas electrónicas, me invadió la nostalgia por esas tarjetas de colores que de niño recibía en el correo, enviadas por parientes que, aunque en otros países, siempre estaban pendientes de esas fechas importantes.

Tarjetas que, además de los colores y diseños llamativos, de ese olor a pulpa de papel y tinta, y de sus mensajes especiales, llegaban en grandes sobres llenos de estampillas exóticas que, para mí, eran fascinantes. Estuve a punto de decir que escribiría sobre esas tarjetas que estuvieron en cada efeméride de mi infancia transcurrida, en una época en la que la única manera de enviar un mensaje escrito al instante era con la poco sexy máquina de fax o, como acostumbraban los más viejos para nacimientos y muertes, a través del arcaico telégrafo.

Pero lo pensé bien. La nostalgia, más que nostalgia, era fetichismo por un objeto que produce un importante y costoso impacto en el medio ambiente, afectándonos por la cantidad de árboles que se talan para producir el papel y los químicos nocivos utilizados en la confección de estas tarjetas que terminan en grandes campos de desperdicios. Y es que esta industria es multimillonaria, muy exitosa y creciente, a pesar de lo que se pudiera pensar en esta era de la internet.

Según la Greeting Card Association, fundada hace 70 años, mientras que en todo el mundo se envían al año 500 millones de tarjetas electrónicas, solo en Estados Unidos y Gran Bretaña se venden en el mismo período 9 mil millones de tarjetas de papel. Es decir, si colocáramos tal cantidad una al lado de la otra sobre la línea ecuatorial, daría 54 vueltas a la tierra, ¡cada año! Si agregamos el impacto por transportar ese material, es claro que el uso de tarjetas de papel es pernicioso para el planeta.

Imperdonable hoy que existen alternativas menos perjudiciales para enviar el mismo mensaje, los mismos buenos deseos, el mismo sentimiento escrito. Mensaje que, después de todo, es lo único importante. En este caso, tecnología que acerca tanto, como el viejo método que la industria de las tarjetas de papel defiende. A pesar de ese fetiche por el papel que no niego y, aunque aún recibo y envío mensajes a parientes y amigos, me siento bien porque desde hace años no recibo ni envío nada en esas tarjetas de papel que para mí murieron, como hace años le sucedió al venerable telégrafo.

El autor es escritor

Última Hora

  • 05:03 5 formas en las que los insectos toman decisiones y resuelven problemas Leer más
  • 05:02 Mayín Correa sobre la Policía Municipal de Mayer Mizrachi: ‘Es ilegal y punto’ Leer más
  • 05:00 Más barcos cruzan el Canal de Panamá, mientras que reportan subastas por $4 millones Leer más
  • 05:00 Empresarios y emprendedores comparten en Penta Summit las claves para transformar negocios y repensar Panamá Leer más
  • 05:00 Laptops del Meduca: así nació la polémica que marcó la salida de Lucy Molinar Leer más
  • 05:00 ‘Tenemos más tropas aquí de las que hemos tenido en mucho tiempo’: Hegseth Leer más
  • 05:00 Tránsito de alto calado aumenta 6.1% y refuerza la demanda por el Canal Leer más
  • 05:00 Tal cual Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: aventura en el Meduca Leer más
  • 05:00 Las condiciones a bordo del portaaviones de Estados Unidos que lleva más de 250 días en el mar por la guerra de Irán Leer más