Efectos de los sabores placenteros

Las galletas, papas fritas y otros snacks que contienen grasas trans son consumidos con mucho entusiasmo por una gran cantidad de personas de todas las edades y de diversos estratos sociales alrededor del mundo.

Efectos de los sabores placenteros
Efectos de los sabores placenteros

Las galletas, papas fritas y otros snacks que contienen grasas trans son consumidos con mucho entusiasmo por una gran cantidad de personas de todas las edades y de diversos estratos sociales alrededor del mundo. El detalle está en que muchos de ellos desconocen los efectos que pueden ocasionar estos productos a la salud.

Lo primero: ¿qué son las grasas trans? La nutricionista Verónica Hidalgo explica que se trata de un tipo de ácido graso que se forma a partir de un proceso llamado hidrogenación (convertir un aceite líquido en sólido), con el fin de que el alimento adquiera una mejor estabilidad y textura.

A su vez, la especialista lanza la advertencia de que estos ácidos grasos trans son peligrosos, pues su consumo excesivo provoca un aumento de las lipoproteínas de baja densidad o colesterol malo (LDL) en la sangre, disminuyendo las lipoproteínas de alta densidad o colesterol bueno (HDL), lo que provoca riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.

Y es que una vez estas grasas llegan al organismo, el cuerpo las maneja como si fueran grasas saturadas y estas pueden aumentar los niveles de colesterol, pues se acumulan en las arterias, anota, por su parte, la nutricionista costarricense Silvia Quesada.

Otro aspecto negativo de las grasas trans es que estimulan el aumento de grasa en el cuerpo, agrega la nutricionista Patricia Vial, de Nestlé Centroamérica.

Es por eso que su consumo debe ser mínimo, al igual que la ingesta de grasa saturada que no es favorable para el organismo, recalca Quesada.

Tanto así que estas grasas deben representar un máximo de 1% de la ingesta diaria, ya que según estudios científicos el consumo de 2% o más por día está asociado a una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, subraya Hidalgo.

Pero la historia de los efectos de estos ácidos no termina aquí, pues pueden provocar otros inconvenientes, como el caso de que llegue a aumentar el riesgo de sufrir depresión, según la conclusión de investigadores de la Universidad de Navarra y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en España.

A consideración de Hidalgo, su consumo está aumentando, porque si se observan las estadísticas no solo de Panamá, sino en el ámbito mundial, las enfermedades cardiovasculares están dentro de las cinco principales causas de muerte de la población, provocadas en una parte por el consumo excesivo de grasas trans.

Esta ingesta ha aumentado en los últimos años debido a un mayor consumo de comidas rápidas, panadería, alimentos congelados y pastelería, opina Vial.

Además, los cambios en los estilos de vida han traído la proliferación de restaurantes de comida rápida y el uso de comidas congeladas y listas para comer, indica.

De hecho, la Federación Mundial del Corazón estima que cada año mueren 17.1 millones de personas en el mundo por causa de las enfermedades cardíacas.

En el caso de Panamá, estas enfermedades representan un 25%, según las entidades de salud.

MEDIDAS Y POLÍTICAS

La Organización Mundial de la Salud desde hace unos años hizo un llamado para la eliminación de las grasas trans del abastecimiento global de alimentos en respuesta al incremento de la prevalencia de enfermedades no transmisibles, y ha sido identificado como una de las “mejores inversiones” en materia de intervención de salud pública para países con ingresos bajos y medios.

En este sentido, ya algunos países han adoptado medidas para su consumo.

Por ejemplo, en Estados Unidos (EU) desde hace años se ha trabajado en la reducción de su consumo. Hace unas semanas, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de este país volvió a tratar el tema y adoptó medidas para avanzar hacia la prohibición del uso de estas grasas, por considerar que son una amenaza para la salud. “No serán consideradas seguras”, se indicó.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EU (FDA, por sus siglas en inglés) señaló que esta iniciativa puede evitar 7 mil muertes y 20 mil ataques al corazón en EU.

Es por esta razón que la FDA abrió un período de consulta de dos meses sobre la propuesta para vetar gradualmente las grasas trans.

Pero este país no es el único que ha avanzado en este tema, otro ejemplo es Dinamarca, que aprobó hace más de 5 años leyes que limitan las grasas trans a un 2% del total de grasa en todos los alimentos vendidos.

En Canadá es obligatorio indicar en las etiquetas de los alimentos procesados si contienen grasas trans. Mientras que en Argentina tienen en la palestra una resolución del Ministerio de Salud y, de cumplirse, puede ser que en diciembre del próximo año no se puedan comercializar alimentos que contengan este tipo de ácidos.

En el caso de Panamá, no tiene etiquetado nutricional vigente en cuanto a grasas trans. “Nuestros laboratorios tienen que adecuarse para la detección de este tipo de grasas en los alimentos para entonces poder reglamentarlos”, explica Anais Vargas, del Departamento de Protección de Alimentos del Ministerio de Salud (Minsa).

Agrega que el Minsa está en la fase inicial de armonización del Reglamento Centroamericano de Etiquetado Nutricional y reglamentar las grasas trans en reuniones previas con la industria, los consumidores y el sector oficial.

La nutricionista del hospital San Fernando, Graciela González, indica que se debería legislar que en el etiquetado diga si contiene o no grasas trans, sugiere.

Claro está que muchos alimentos lo detallan, pero es necesario que haya una legislación para que todos lo tengan, considera.

ALIMENTOS

Con estas advertencias de los diferentes organismos de salud y de especialistas, es necesario que cada persona conozca en qué alimentos se encuentran estos ácidos.

La nutricionista Quesada menciona algunos de ellos: la repostería, panes congelados, pizzas congeladas y comidas rápidas.

En este punto, es primordial que al consumir un alimento lea el etiquetado nutricional y verifique si lo que está comprando posee o no grasas trans, según recomienda la nutricionista Hidalgo. Recalca que la industria alimentaria las ha utilizado por años en sus productos, para lograr que los alimentos adquieran texturas y sean agradables al paladar del consumidor, pero olvidando el daño que representan si se consumen en exceso.

Por lo tanto, decir cuán grave será su efecto dependerá de la cantidad consumida, pero se le debe inculcar al consumidor evitar estas grasas trans o limitar su ingesta, concluye la especialista.

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