El transbordador espacial Endeavour comenzó ayer su viaje definitivo antes de convertirse en una pieza de museo en el California Science Center, un lento y meticuloso recorrido de casi 20 kilómetros por las calles de Los Ángeles que se convirtió en un espectáculo para los vecinos.
A una velocidad máxima de 3 kilómetros por hora, la nave se despidió del aeropuerto internacional de Los Ángeles, donde aterrizó el 21 de septiembre, remolcada sobre una plataforma y escoltada por un extenso operativo para que ese aparato, que desafió la gravedad en 25 misiones, no sufra un accidente de carretera.
El transbordador, de 88 toneladas, que hace apenas un año y medio veía el amanecer acoplado a la Estación Espacial Internacional, contempló ayer la salida del sol entre dos entidades bancarias, una peluquería y un comercio de productos para el baño. Centenares de personas se acercaron hasta el lugar acordonado por la policía y abarrotado de medios de comunicación.
