Suave, hecho de nitrilo, látex o poliuretano, el condón femenino representa una doble protección porque funciona como barrera para contraer enfermedades de transmisión sexual (ITS) –incluido el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)–, así como para prevenir el embarazo no deseado.
Sin embargo, un nulo porcentaje de la población femenina panameña ha podido experimentar el método que fue inventado en 1993, como la contraparte al preservativo masculino.
A la pregunta de la Encuesta de Indicadores de Conglomerados Múltiples (MICS) 2013- ¿emplea como método de planificación familiar el condón femenino? Las 577 mil 226 damas casadas o unidas en edad de 15 a 49 años dieron una respuesta negativa. El resultado: 0%.
El método profiláctico, categorizado como moderno, quedó en el último renglón de la medición, antecedido por la esterilización femenina (25%), los inyectables (16.3%), la píldora (11.4%), el condón masculino (3.7%), el dispositivo intrauterino (2.4%) y la esterilización masculina conocida como vasectomía (0.5%).
Si bien hay opciones para la contracepción, se evidenció que el acceso al preservativo femenino es desigual en comparación al condón masculino.
La razón obedece a que aún el condón femenino no es un producto disponible en el mercado, ni tampoco es parte del material distribuido de forma gratuita en los programas destinados a la promoción de la salud en entidades gubernamentales.
Los especialistas en materia de planificación apuntan a que el alto costo del preservativo para mujeres también ha obstaculizado que sea utilizado como una opción entre la gama de contraconceptivos de corte temporal.
“La unidad del preservativo masculino puede costar 10 centavos, pero uno de mujer se eleva hasta a 5 dólares”, compara el epidemiólogo Aurelio Núñez Maitín, jefe del Programa Nacional de ITS/VIH y sida en el Ministerio de Salud (Minsa).
El alto costo del producto es una condición denunciada en 2008 por organismos internacionales en la XVII Conferencia Internacional de Sida celebrada en México.
En Latinoamérica, Brasil es uno de los países que lleva la delantera en el acceso al condón femenino. En otros, como Chile y Argentina, las mujeres han elevado su voz para que los gobiernos agilicen los trámites que impiden su masificación, venta o distribución gratuita.
Según la Guía de uso del condón femenino 2014, desarrollada por Colombia “a pesar de que el preservativo femenino se encuentra en más de 90 países del mundo, dentro de la región suramericana los países que cuentan con él solo son Ecuador, Perú y Brasil”. Colombia, al igual que Panamá, carece de este preventivo.
Raúl Bravo, ginecólogo obstetra, coordinador del programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva en el Minsa, asegura que pese a que el condón femenino es un método abordado en las consejerías de planificación familiar, al no disponer de unidades para la distribución no han podido empezar una campaña sobre su uso.
“Ahora mismo en consejería y orientación hasta 2015 no se tiene contemplado darle un énfasis”. La dirección está puesta en métodos como los dispositivos intrauterinos y los implantes subdérmicos (que se colocan debajo de la piel) debido a su efectividad a “largo plazo”.
EL PRESERVATIVO Y LA DECISIÓN DE LA MUJER
La accesibilidad al condón femenino es una demanda que ha tomado un auge motivado por el enfoque de vulnerabilidad de la mujer. Se estima que por cada tres individuos infectados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), una es mujer.
En Panamá se reportaron 13 mil 264 personas en 2012 con el síndrome de inmunodeficiencia humano (sida), de las cuales 3 mil 334 casos se dieron entre la población femenina.
De acuerdo con la Comunidad internacional de mujeres que viven con VIH/sida de América Latina y el Caribe (ICW, por sus siglas en inglés), son las damas con edades entre 14 y 44 años las más expuestas a padecer de esta enfermedad.
Niveles de pobreza, baja escolaridad, cultura del machismo y discriminación son los características marcadas en este grupo.
Juana Cooke, directora ejecutiva de la Asociación panameña para el planeamiento de la familia, visualiza entre las bondades del condón femenino el hecho de que otorga mayor protección a las mujeres que el condón masculino, al ser un método “que logra un mayor empoderamiento de las mujeres en la toma de decisiones sobre su salud sexual y su salud reproductiva”.
FLEXIBLE Y ADHERENTE
El preservativo para damas es un forro transparente de material fino, formado por dos anillos. Uno se ubica en el interior de la vagina y se ajusta sobre el cuello uterino, cubriéndolo con material protector de goma, mientras que el otro anillo (el cual está abierto), permanece fuera de la vagina y cubre la vulva.
Heisel Moreno, coordinadora del programa “¿Cuánto sabes?” de Aid for Aids Panamá, explica que el surgimiento del preventivo está estrechamente relacionado a la revolución femenina.
Resalta que mientras unas píldoras o pastillas previenen solo del embarazo no deseado, el condón femenino provee protección ante las enfermedad de transmisión sexual. “Así la mujer tiene la potestad de cuidarse en caso de que el hombre rehúse usar el condón”, detalla.
Uno de los adelantos más significativos es que la mujer puede ponérselo hasta ocho hora antes de tener el encuentro íntimo. El diseño de este preventivo permite que la membrana plástica se adhiera a las paredes internas de la cavidad vagital con el propio calor corporal.
“Este condón no va a generarle ninguna molestia durante ese tiempo a la mujer”, asegura la orientadora.
El condón femenino tiene mucha semejanza con su par masculino, y debe manejarse de forma correcta para su efectividad.
Advierte de que no se puede usar el condón femenino con el masculino a la vez. “El roce o fricción entre ambos materiales puede causar una ruptura y se pierde su utilidad”.
La especialista piensa que la mujer tiene libertad plena de decidir cómo cuidarse y cuándo hacerlo, a pesar de la intolerancia del hombre a usar condón. De otra manera debe desarrollar su capacidad negociadora con su pareja.
Mendoza ha visto el interés de muchas mujeres en adquirir el novedoso producto, una vez imparte las charlas, pero atestigua, “la curiosidad se desvanece en ellas al no hallar dónde obtener las unidades”.
Los preservativos que adquiere la organización Aid for Aids Panamá enviados desde la sede en Nueva York (Estados Unidos) son de la marca FC2 Female Condom y solo se manejan para demostraciones con fines educativos, mas no para la venta masiva.

