En 2013, Madonna aseguró en Latinoamérica su trono mundial sobre las tablas, Los Rolling Stone protagonizaron dos nuevos conciertos emblemáticos, el Rock in Río brasileño repitió éxito de cartel y asistencia, y Bon Jovi demostró que la grandeza no se mide siempre por la cuenta de ingresos.
Córdoba, la segunda ciudad de Argentina, acogió el último concierto de la gira mundial de la “reina del pop”, la principal fuente de ingresos que la convirtió en la celebridad que más dinero ganó en el último año según Forbes, triplicando incluso la venta de entradas de Lady Gaga a su paso por América Latina.
Los Rolling Stones volvieron a Hyde Park, 40 años después de su mítico concierto en aquel escenario y, además, se convirtieron con su debut en Glastonbury, en la gran atracción del mayor festival británico.
Bruce Springsteen, Justin Timberlake, Bon Jovi, Metallica, Iron Maiden, Beyoncé... Un cartel de ensueño para el mayor festival del mundo, el cual colgó el cartel de “no hay entradas” a sus siete jornadas de duración, en las que casi 600 mil personas vibraron con la música.
Un “gesto de amor” resultó para los fans españoles de Bon Jovi su concierto, el evento más multitudinario que vio Madrid en 2013.
El show musical sin costos pudo ser apreciado por 50 mil seguidores que escucharon tres horas de rock, además de la presentación del tema What about now en el estadio Vicente Calderón.
Joven euforia
En la primera gira mundial de One Direction, la agrupación contó con más de 100 conciertos en 21 países, incluido un lleno total en el Madison Square Garden de Nueva York, aunque su gran hito se dio en casa, con nueve conciertos en Londres con todas las entradas vendidas, confirmando que el éxito comercial del joven quinteto se extiende también a los escenarios.
Por otro lado, “La gira más grande” de la historia de Muse, según se refirió el propio grupo británico al tour de presentación del álbum The 2nd law, quedó inmortalizada en un nuevo disco y DVD con el que intentaron revivir la espectacularidad de una gira a la que asistieron 2.3 millones de espectadores.
Resarciéndose de la polémica por cantar el himno nacional en la investidura presidencial de Barack Obama sobre una canción pregrabada, la exintegrante de Destinys Child fue la gran protagonista del breve, pero intenso intermedio musical de la final de la Liga Nacional de Fútbol Americano, en el que se reencontró con sus antiguas compañeras.
Mientras, Bruno Mars fue el responsable de una de las mayores giras de pop del último año construida con los mimbres de antaño: éxitos contagiosos, una banda de primer nivel, carisma, capacidad de sorpresa, simpatía, empatía, versatilidad, movimientos de infarto y una voz de aúpa que fluye del soul al reggae. En 2014, Mars será la estrella de la final del Superbowl y actuará en México.
En la gira de Fleetwood Mac, antecedida por la suspensión de un tour debido al padecimiento de salud del bajista, el conjunto de Stevie Nicks le dio tiempo a presentar la reedición de su aclamado disco Rumours en Europa y EU, donde ofreció 46 conciertos que arrancaron en Ohio.
Pocas veces se abrieron este año las puertas del gran coliseo madrileño a la música. Sin embargo, el español Pablo Alborán, de mayor éxito comercial en la actualidad, llenó todas sus butacas durante dos noches consecutivas para unas 30 mil personas, luego llevaría su show a Latinoamérica.

