La etiqueta nutricional que viene impresa en alimentos y bebidas empaquetados desde hace 20 años y refleja su contenido y características, podría ser actualizada en Estados Unidos (EU).
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de EU ha propuesto hacer un cambio en la estructura de las etiquetas nutricionales, que entró en un período de discusión de 90 días.
La modificación busca que dichas etiquetas contengan información científica más reciente, “incluyendo el vínculo que existe entre la alimentación y las enfermedades crónicas, tales como la obesidad y las enfermedades cardíacas”, señala un comunicado de prensa de la FDA, que publicó en su sitio web recientemente.
Varios puntos cambiarían si la actualización propuesta por el organismo se aplica.
Uno de ellos sería dejar a un lado “porciones obsoletas” que no se ajustan a la realidad de lo que se consume hoy, e incluir cantidades más vinculadas a lo que se come en la actualidad, de modo que el contenido calórico y de nutrientes que se refleja se asemeje más al alimento o bebida a ingerir.
Sobre esto, el comunicado señala que “qué y cuánto come y bebe la gente es algo que ha cambiado desde que se introdujeron las porciones por primera vez en 1994. Por ley, las porciones deben fundarse en lo que la gente de hecho consume, no en lo que ´debería´ consumir”.
Incluso, el tamaño de la porción y las calorías que contiene serían aspectos a destacar en la nueva etiqueta nutricional a través de columnas paralelas.
Asimismo, proponen incluir un reglón para señalar la cantidad de azúcares añadidos al producto para que que se conozca cuánta azúcar se le ha agregado.
Adicional, en vista de que se ha encontrado que en EU no se está consumiendo grandes cantidades de potasio (que reduce la presión arterial) y vitamina D (para la salud ósea), se exigiría la inclusión de estos nutrientes a la etiqueta, puesto que su ingesta disminuye el riesgo de enfermedades crónicas. A cambio, no es necesario que se incluya el contenido de vitamina A y C.
La propuesta mantendría la publicación de contenido de “grasa total”, “grasa saturada” y “grasa trans” (incluida en la etiqueta desde 2006), pero excluirán el de “calorías de grasa”, ya que conocer el tipo de grasa es más valioso que saber la cantidad.
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