Una exposición sobre la iluminación artificial que, bajo el título A la caída de la noche, presenta hasta finales de agosto el Museo de Arte e Historia de Ginebra, en Suiza, y que es única por su clara ambición interdisciplinaria.
Quinientas piezas de las más diversas luminarias -lámparas, linternas, candelabros y hasta lamparillas de media luz para niños de la época medieval- exhiben en esta presentación única su dimensión utilitaria, pero también estética y en algunos casos lúdica, coincidiendo con su uso cotidiano y profesional, espiritual o festivo.
La exposición destaca el valor místico del fuego, al que desde su descubrimiento se le considera el punto de unión entre el hombre y lo divino. Y muestra de ello es que las grandes religiones tienen sus luminarias.
